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¿Puede ser realmente segura la ascensión al Everest? Las escaleras en la cascada de hielo de Khumbu ilustran el peligro de la ruta



El Everest ha abierto casi tres semanas tarde su temporada de ascenso primaveral, con casi 450 visitantes con permiso para subir la montaña más alta del mundo agolpados en sus laderas. Ahora tendrán un mes para intentar alcanzar la cumbre, una tarea nada fácil y que en estos primeros días puede implicar riesgos adicionales a la ya de por si peligrosa ruta. El enorme bloque de hielo que ha taponado el camino habitual ha obligado a los sherpas especialistas en abrir vía a optar por un desvío poco convencional: rodear esta masa helada situada en la cascada de hielo de Khumbu, uno de los lugares más letales de la ruta

El gran peligro es que, en teoría, podría desprenderse en cualquier momento y pillar a algún montañero desprevenido. En la primera jornada de tránsito entre el primer y segundo campamento de la montaña, circularon por el desvío un centenar de personas., según informa Tourism Times.

Aunque el ente supervisor de las operaciones en el Everest no ha publicado ningún informe sobre sus trabajos para abrir dicha ruta, algo poco habitual, varios vídeos de agencias especializadas en ascensiones en la zona del Himalaya desvelan a través de las redes sociales los enormes riesgos que sigue implicando el camino hacia la cumbre más alta del planeta.

“La ruta es comparativamente más segura y corta que en años previos, pero el área bloqueada por el hielo sigue siendo considerada de alto riesgo”, apuntan desde Imagine Nepal, la agencia de Mingma G. “Cuando no hay ruta a través de la cascada de hielo, trabajamos paso a paso, colocando escaleras para encontrar un camino seguro”, subraya Saila Mingma de AltiPro Adventures.

Un par de vistazos a los vídeos compartidos por dichas expediciones muestran lo delicados que son estos pasos de escaleras de aluminio superpuestas, atadas con cuerdas. Sirven para superar grietas en el hielo que se mueven y que representan un riesgo casi seguro de muerte ante una potencial caída. Un ejercicio no apto para quienes sufren vértigo y miedo a las alturas.

A pesar de los mensajes optimistas, otras expediciones esperan con paciencia el momento óptimo para iniciar sus operaciones para el ascenso. Se retrasarán otra semana mínimo, esperando que la ruta se limpie del tráfico inicial de las primeras jornadas de apertura y terminando de evaluar correctamente el nuevo camino hacia la cumbre, que rodea una sección con alto riesgo de desprendimiento por el derretimiento del hielo.

El contratiempo vivido este año en la Cascada de Hielo de Khumbu, un enclave donde han llegado a morir decenas de personas de una sola tacada debido a los desprendimientos y movimiento naturales de esta gran masa helada, subrayan una vez más que nunca hay ni existirá una ruta 100% segura en la ascensión al Everest y sus 8.848 metros de altitud. Las escaleras son tan solo un ejemplo más de los peligros a los que se exponen los visitantes y alpinistas que encaran el reto en la cima del mundo.



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