“Nunca hemos puesto un teléfono a nuestros hijos. Llevamos una mochila con juguetes. En casa, mi hijo está todo el día en el campo y no se pone malo nunca”
La educación de los hijos más pequeños cada vez está siendo más cuestionada. Por un lado, se han dejado atrás prácticas que claramente no eran del todo correctas, pero, por otro, son muchos los que critican, incluidos expertos, el uso excesivo de pantallas en niños tan pequeños, así como sus posibles efectos en su crecimiento.
De hecho, son muchos los colegios que, tras un gran esfuerzo por impulsar una educación más digital con tablets o pizarras electrónicas, están volviendo a un modelo más tradicional de papel, bolígrafo y tiza. Sin embargo, una imagen cada vez más habitual es ver a niños hipnotizados con vídeos de YouTube u otros contenidos en teléfonos móviles o tablets, ya sea para que no molesten en restaurantes o en la calle o, incluso, como solución para paliar una rabieta o mantenerlos entretenidos.

Esta práctica, cada vez más extendida, también cuenta con numerosos detractores. Frente a ello, hay padres que apuestan por un modelo educativo completamente opuesto, basado en el juego, la libre imaginación y en mantener a sus hijos alejados de teléfonos, tablets y, en algunos casos, también de los dibujos animados.
Es el caso de Sandra y Darío, ‘influencers’ y exparticipantes de ‘La isla de las tentaciones’, que, tras el programa, siguieron juntos y ya han formado una familia con dos hijos. Ambos se convirtieron en padres por primera vez cuando él tenía 25 años y ella estaba a punto de cumplirlos: “La tele, a lo mejor, la ve en momentos en los que tenemos que limpiar, durante media horita. El teléfono nunca se lo hemos puesto a nuestros hijos. Si vamos a un restaurante, mi hijo no está entretenido con un móvil. Llevamos una mochila de juguetes. En un avión, por ejemplo, nos llevamos una pizarra”, relataron en ‘La Influencia’.

“En mi casa, mi hijo está todo el día en el campo cogiendo caracoles, cogiendo bichos. Es un niño muy de campo, está todo el día al sol. Yo, al principio, era muy maniática con el tema de las manos sucias, que se las lavase antes de comer, que todo estuviera muy limpio… Pero ahora mi hijo no se pone malo nunca; tiene una inmunidad que creo que es porque está todo el día en contacto con la naturaleza, y es increíble”, explicó Sandra, refiriéndose a su hijo mayor.








