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Reparto de puntos sobre un campo convertido en una piscina


Sporting y Albacete lograron sobrevivir al diluvio que este jueves se desató sobre Gijón y se repartieron los puntos en un partido El Molinón goles del pecado, entre otras cosas, porque Tomeu Nadal apareció ante las ocasiones más claras del equipo asturiano.

El partido comenzó con el Albacete dispuesto a dar primero frente a un Sporting con ausencias notables de última hora. Un disparo de Carlos Isaac lo desvió con la espalda Borja López nada más iniciarse el encuentro. Fue, sin duda, la mejor oportunidad de los manchegos que terminaron en el resto del partido pero sin llegar a hacer daño de verdad.

Escudo / Bandera Sporting

El duelo fue igualado hasta el descanso, aunque con apariciones peligrosas de los locales, sin acierto en los últimos metros. La mejor la tuvo Uros Djurdjevic pero tocó flojo con la puntera sobre la salida de Tomeu Nadal y el balón no llegó a la portería. Las ocasiones de verdad quedaron para la segunda mitad.

Y las mejores las tuvieron Uros Djurdjevic y Álvaro Vázquez, el dúo atacante del Sporting en esta cita. El serbio no acertó a orientar bien un remate claro de cabeza a un balón que le puso Pelayo Suárez a los pocos minutos de salir del vestuario.

Escudo / Bandera Albacete

Minutos más tarde, Tomeu Nadal estuvo acertado en dos remates consecutivos de Álvaro Vázquez desde muy cerca. El esfuerzo se dejaba notar en los dos equipos y, con el césped convertido en una piscina, el Sporting tuvo otra oportunidad en las botas de Djurdjevic que enganchó una volea bien orientada que sacó el portero del equipo manchego con un vuelo espectacular.

El Albacete intentó acercarse a Mariño en los últimos minutos, con más voluntad que acierto, frente a un rival muy cansado. El pitido final de Ávalos Barrera fue un suspiro para los dos equipos que salvaron al menos un punto bajo el diluvio.

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