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Pistorius, el crimen del ídolo caído

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“Creía que era un ladrón”. Sobre esta frase, pronunciada entre lágrimas y con la ropa ensangrentada en cuanto la policía apareció en su casa el día de los enamorados de 2013, construyó Oscar Pistorius su defensa en el caso quizás más truculento de una estrella del deporte desde que O.J. Simpson sería acusado de asesinar a su ex mujer en 1994. Su novia, Reeva Steenkamp, ​​yacía muerta en el cuarto de baño, acribillada aa balazos por el propio Pistorius, un personaje clave en la historia del deporte, el hombre que osó romper, con su perseverancia, la línea que separaba a los atletas discapacitados de quienes componen sin minusvalías. La mató Pistorius, de eso no había duda. Pero, ¿por qué ?.

Durante un año, hasta que en Pretoria, ya en 2014, comenzó un juicio que tuvo en vilo a toda Sudáfrica, fue creciendo el culebrón, una historia con todos los elementos para enganchar a audiencias ávidas de morbo: el descenso a los infiernos de un deportista que encarnaba como nadie los valores de la superación humana, la historia de amor con final trágico y muchas preguntas sin respuesta, alrededor de todas ellas de la teoría que el carísimo equipo de abogados de Pistorius construido para intentar evitar una sentencia de culpabilidad: “Creía que era un ladrón “.

Pistorius pasó de ídolo deportivo, trascendental para la historia del deporte paralímpico, una condena de 13 años y medio de cárcel por matar a su novia.


Pistorius pasó de ídolo deportivo, trascendental para la historia del deporte paralímpico, una condena de 13 años y medio de cárcel por matar a su novia.

Hilton Botha, el inspector jefe de la policía que acudió al domicilio de Pistorius la noche de la muerte de Reeva Steenkamp, ​​tuvo claro desde el principio el móvil: Oscar y su novia discutieron, la vista de los testimonios de los vecinos que detallaron una pelea a gritos, y el atleta la mató premeditadamente. Botha ya había detenido a Pistorius cuatro años antes por un incidente con una mujer, y dibujó un perfil violento del acusado que dejó en shock a sus compatriotas y a los aficionados al deporte de todo el mundo que veían en Pistorius una imagen bien diferente. La victoria del atleta, su fama y la repercusión del asunto terminarán echando del caso al inspector antes del juicio, como si no estuviese preparada para aceptar que su héroe era capaz de lo peor.

La jueza Thokolize Masipa, la segunda mujer negra en ser nombrada magistrada de un tribunal superior sudafricano, escuchó una defensa y acusación, un 107 testigios y peritos policiales, durante 17 días transmitidos por televisión al país. Su sentencia fue de culpabilidad, pero laxa: cinco años de prisión por el homicidio de Reeva Steenkamp. La revisión definitiva del caso, en 2017, cuatro años después del éxito, fue fatal para Pistorius, que vio doblada su condena: 13 años y seis meses de cárcel.

¿Qué hizo tan especial a Pistorius, tan célebre y tan respetado hasta el día en que dio muerte a su novia? Oscar tuvo 27 años ese fatídico día de los enamorados de 2013, y solo un año antes de haber sido convertido en el primer doble amputado que resultó clasificador para los Juegos Olímpicos y los Mundiales de atletismo, no antes sin una larga lucha jurídica para los estamentos del deporte aceptado que sus cuchillas de fibra de carbono -sobre las que reposaba ambas piernas amputadas, por encima de las rodillas, desde que la polio le atacó siendo un niño- no supongamos una ventaja para el impulso de su cuerpo respecto a unas piernas de carne y hueso. Las suspicacias venían por las excelentes marcas de Pistorius, prácticamente al nivel de un velocista sin discapacidad. Pero el sudafricano, campeón paralímpico y recordman mundial en su categoría en los 100, 200 y 400 metros, siempre grabado que era el único amputado capaz de correr a ese ritmo, lo que le convertía en el verdadero responsable de sus marcas, más que las propias cuchillas Su éxito se desbordó, dio charlas motivacionales en todo el mundo y tuvo éxito en una celebridad de primer orden, especialmente en su país.

Un cuento de hadas que acabó bruscamente el 14 de febrero de 2013. El punto de partida del caso fue aceptado tanto por la defensa de la atleta como por la acusación: Pistorius disparó cuatro veces y dio muerte a Steenkamp a través de la puerta del baño de su habitación. La clave del juicio era demostrar si ése era su propósito o si, como alegaron los abogados del atleta, disparando creyendo que en el baño se ocultaba un intruso que se había colado por la ventana del baño, la única de la casa que no tenía barrotes .

Reeva Steenkamp y Oscar Pistorius, una historia de amor que acabó a balazos y hundió la carrera del deportista paralímpico más famoso


Reeva Steenkamp y Oscar Pistorius, una historia de amor que acabó a balazos y hundió la carrera del deportista paralímpico más famoso

El líder del equipo de abogados del campeón paralímpico, Barry Roux, obtuvo su primer triunfo pocas semanas después de la muerte de Steenkamp, ​​cuando desmontó los argumentos de la fiscalía contra la obtención de la libertad bajo fianza para su defendido. Pero Roux tuvo en el juicio más problemas para blindar el perfil psicológico de un amante de las armas de fuego y con los precedentes públicos de un carácter irascible. Sobre todo, no tenía una buena explicación a un hecho que casi nadie entendía en el relato del campeón: ¿por qué no comprobó si su novia estaba durmiendo en la cama antes de cargar su arma y comenzar a disparar contra la puerta del baño? Aunque el abogado usó como atenuantes el alto índice de robos y asaltos en Sudáfrica y la obsesión por la seguridad de Pistorius, que siempre dormía con un arma en la cama, jugó en su contra la impenetrabilidad de la casa de los Pistorius, ubicada en una zona residencial con máximas medidas de seguridad y muros electrificados, en la que solo se han registrado un par de asaltos en casi diez años. Era improbable que un intruso tendríamos penetrar en la casa.

Costaba creer, por encima de todo, que Pistorius no se asegurase de que su novia no había abandonado la cama en dirección al cuarto de baño antes de disparar cuatro veces a través de la puerta de la estancia, ubicada contiguamente al dormitorio. Después, rompió la puerta con un bate de cricket, y fue entonces, dijo, cuando se dio cuenta de que había matado a Reeva. Había oído ruidosamente sospechosos, pero no se aseguró de que fuera su novia quien estaba ahí. “Estaba aterrorizado”, esgrimió.

El policía que hizo el informe balístico reconstruyó la escena, describiendo la tesis policial que pudo oírse en el juicio: Reeva, al momento del crimen, estaba encerrada en el baño cuando recibió el primer disparo de una pistola de 9 mm que le dio en la cadera derecha, le rompió el hueso y cayó al suelo. El segundo no le ocurrió. El tercero impactó en su brazo derecho y el último le atravesó la cabeza, provocando la muerte. Según este mismo informe, Pistorius estaba asentado del otro lado de la puerta sobre sus muñones, sin las prótesis, un tenor de la altura y el ángulo de impacto de las balas. En el juicio, cuando escuchó este informe, Pistorius se puso a llorar y se tapó los oídos.

Reeva y Oscar salieron desde hacía apenas cuatro meses. Ella tuvo 29 años y una prometedora carrera como modelo y protagonista en algún “reality” televisivo. Alguien de su entorno le había anunciado el carácter extramadamente mujeriego de Pistorius, famoso ya entonces por alardear de sus constantes conquistas. En el juicio, Oscar declaró que estaba profundamente enamorado de la mujer a la que disparó mortalmente. La familia de Reeva jamás ha aceptado sus disculpas ni las de la familia de Pistorius, y consideró de extremodo mal gusto que la atleta le organizó un funeral paralelo a la familia Steenkamp.

El 12 de septiembre de 2014 fue condenado por homicidio culposo (sin intención) a cinco años de prisión. El 19 de octubre de 2015 fue puesto en libertad con reducción de condena. Pero solo mes y medio después, la Corte Suprema anuló la condena y agravó el cargo a homicidio doloso: 15 años de cárcel.

No acabó ahí el caso. En noviembre de 2017, la Corte Suprema de Apelaciones de Bloemfontein dejó la pena en 13 años y 5 meses. Para su libertad condicional, esperamos esperar al menos hasta 2023.

[+] ASí fue el momento de la decisión final de la Corte Suprema sobre el Caso Pistorius







La Justicia sudafricana a la condena de Pistorius a 13 años y cinco meses en 2017

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