La Navidad en solitario de Didac Costa: “Duermo cuando puedo, en ratos de 30 minutos”
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Lleva 40 das sin hablar con nadie cuya voz no salga de la radio. Es el mes y pico que ha pasado desde que el navegante Didac Costa toma la salida en Francia, en Le Sables d’Olonne, en la Vende Globe, la vuelta al mundo en solitario, a vela, sin escalas. El Everest del mar. Un desafo descomunal en el que ya se meti hace cuatro temporadas, convirtindose en el segundo espaol en la historia en acabar la regata. El primero fue el mtico Jos Luis Ugarte. Didac, bombero de profesin, cumple 40 aos este martes. El doble de vida que su barco, el ‘One Planet, One Ocean’, una autntica joya de los ocanos. Seguro que no es la embarcación más competitiva de la Vende Goobe, pero sí guarda el encanto de los veleros con solera. Hoy, a estas horas, es su casa. “Es uno de los más antiguos de la flota”, comenta Didac a Primera Plana desde alta mar. “Si tuviera que contarle a alguien lo ms curioso del barco, alguien que no est relacionado con el mundo de la vela, te dira que lo ms llamativo es la potabilizadora. Esto de poder transformar agua de mar en agua dulce es realmente genial”.
Aunque celebrar la Navidad o el Ao Nuevo sea una de las ltimas preocupaciones de alguien que se la est jugando en los océnos ms peligrosos del planeta, Didac no es ajeno a las fechas en las que estamos: “Despus de tanta comida liofilizada, lo celebrar con algo de comida diferente. Turrn, alguna lata ms gourmet … Para fin de ao tendr que estar atento. No s en qu huso horario me va a pilar, porque cada da estoy en ms al este “.
Las pequeas comodidades de la vida ordinaria son las que ms echa de menos Didac: “Estar con gente cercana, dar un paseo o salir a correr, ir a comer por ah …” Suele ser costumbre en los navegantes que acaban la Vende Globe pedir su comida favorita para el da que llegan a puerto. En la anterior edicin, Didac solicit a la organizacin pulpo a la gallega, aunque no pudo satisfacerle. Esta vez, ha rebajado sus pretensiones culinarias: “An no s muy bien lo que voy a pedir. Seguro que algo fresco y consistente. Lo que menos se parezca a algo envasado. Y también poder comer en una mesa. Me gustara mucho! Y llevo poco dinero encima pero tambin pagara por una buena horchata natural“.
Es evidente que la vida a bordo, en un barco que no para durante las 24 horas del da, no debe ser fcil. “A veces, no muchas, todo va a la perfeccin: la meteo se cumple, no hay que hacer muchos reglajes, el barco va bien, puedes descansar … se disfrutan mucho esos momentos. Lo peor es la incomodidad, cuando llevas muchos das movidos seguidos: de mucha agua, de moverte casi gateando por el barco, de fro, de no descansar mucho … Eso complica un poco las cosas “, comenta. A la hora de hablar con Primera Plana, el navegante confiesa que hace cinco das que no se pone ropa seca.

La otra tortura de la vela ocenica en solitario es dormir. Cmo diablos organizarse para cerrar los ojos y caer en un sueo lo suficientemente reparador como para seguir compitiendo ?. Didac, como el resto de la flota, lo ha entrenado. Se duerme en ciclos de media hora: “Duermo cuando puedo, en periodos de unos 30 minutos, delante de la mesa de cartas para tener los instrumentos a la vista“.
La higiene personal y otras necesidades tampoco son fciles cuando se est a bordo de un barco en permanente movimiento: “Estoy acostumbrado y todos los participantes lo hacemos lo mejor que podemos. Ahora en las condiciones del sur es ms complicado por el fro, pero nos adaptamos a las circunstancias que hay. Y aprovechamos los momentos ms tranquilos “.
Hay ratos que todo va perfecto en el barco, pero la mayora de las veces tienes que ir gateando, mojado … es incmodo
De todos modos, Didac reconoce que el salto de conocimientos y experiencia es importante entre su primera participación y la actual: “Se nota un poco, s. Saber que es una competicin muy larga, la otra vez no era tan consciente. Y saber que hay momentos buenos y malos, para tener la capacidad de reponerse“.
Hasta el momento el navegante no ha pasado por captulos especialmente complicados, ms all de la propia competicin e ir al lmite cuando es posible. Choc contra una ballena, sin consecuencias: “Me llevo bien con ellas, me encanta verlas. Espero que sin accidentes la próxima vez “.
Pero no todo va de color de rosa en una competicin como la Vende Globe. Uno de los participantes, Kevin Escoffier, sufri uno de los rescates ms dramticos en la historia de la competicin, al romperse su barco y quedarse solo en una pequea balsa, a la espera de una ayuda que tard horas en llegar. Didac y el resto de participantes viven con tensin momentos as: “Siempre miras de no pensar en lo que puede ir mal, porque si no ya no saldra de casa. De todas maneras es inevitable pensar en ello un poco cuando el barco y el material van ms al lmite. Hay muchas cosas que pueden fallar y conocer el barco tambin ayuda a saber cundo se pueden romper “.

Es evidente que este tipo de deportistas -en Espaa es as pese a la tradicin por la vela- no tienen el reconocimiento en un deporte que lo tiene todo: riesgo, alta tecnologa, conocimientos ms all de su cualificacin … Didac admite que carga con todas esas taras si se compara con disciplinas como el ftbol, el baloncesto o el ciclismo, que arrasan en nuestro pas. “S, creo que est muy poco conocido, sobre todo porque es un deporte desconocido, pero qu le vamos a hacer … En otros pases tiene otra consideracin, supongo que porque el mar y la navegacin son mucho ms populares“.
Didac no ha llegado al ecuador de la prueba y lo que le queda por delante no est exento de dificultad: “S, es complicado. Aun no estoy en la mitad. Aunque el Pacfico suele ser un poco ms benvolo que el ndico. La zona del sur de Australia y Nueva Zelanda suele ser compleja con fuertes vientos y también la aproximacin a Cabo de Hornos. Adems vamos acumulando desgaste, tanto el barco como yo “.
Una de las pocas alegras que puede permitirse es ver algn barco cerca. En estos momentos, Didac est en la posicin 16 en la flota y tiene cuatro embarcaciones relativamente a mano: “He visto a Pip Hare -una regatista britnica- un par de veces, pero no hemos llegado a hablar. Despus de tantas semanas de slo ver horizonte es muy bonito ver a otro barco“.

Llegar hasta aqu no ha sido fcil para este bombero que, al principio de su periplo deportivo, tiraba ms hacia actividades como el esqu o el alpinismo. El libro ‘El ltimo desafo’, de Jos Luis Ugarte, en el que narra cmo fue el primer espaol en acabar la Vende Globe, prendi la mecha de la pasin por el mar que ya llevaba incluida la serie Didac Costa. Inolvidables para l son sus travesas inciticas en Baleares y Cerdea, en el barco de su padre.
Lo que nadie sospechaba es que aquella fuerza irrefrenable por el mar le llevara a meterse en una embarcación de solo 12 metros cuadrados y surcar los oceanos en solitario durante ms de 100 das. Cuarenta y seis mil kilómetros. O 28.840 millas nuticas, que es como se miden las travesas ocenicas.
La Vende Globe se celebra cada cuatro aos y, salvo un puado de navegantes con medios y capacidad extrema, el gran reto es llegar. La mitad de la flota no lo consigue. Y, pese a la inversin, los navegantes cuentan con ello. As que para Didac fue un xito maysculo hace cuatro aos acabar en dcimocuarto lugar y ser otro gran logro poder terminar la edicin actual. En su anterior participación se tuvo que dar la vuelta apenas sali del puerto por problemas técnicos. Esta vez, pese al encuentro con la ballena, las cosas van razonablemente bien. Todo lo bien que le pueden ir a alguien en medio del mar, siempre con la posibilidad del naufragio como amenaza, durmiendo a ratos y en la ms completa soledad. Aunque, como Didac confiesa, “hasta las malas compaas hay que saber gestionarlas”.

Una va de agua y lanzarse al ocano en una pequea balsa. Y que sea lo que el destino quiera. Le sucedi a Kevin Escoffier el 1 de diciembre. Su embarcacin zozobr, tuvo que activar la baliza de rescate y se tir al agua en espera de ayuda. Esta tarde horas en llegar, gracias a Jean Le Cam, el participante más cercano, a unos 38 kilómetros. En plena oscuridad, con olas de cinco metros, consigui subirlo a su velero en uno de los rescates en alta mar ms angustiosos que se recuerdan.
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