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La familia de un paciente explica cómo el doctor Cavadas le cambió la vida



“Los informes que llevábamos los miró por encima y, tras hacer el reconocimiento, nos dijo que era muy fácil”. Así explica Rosana Castaño, la madre del protagonista, Enol Jordán, el momento exacto en el que se dieron cuenta de que el doctor Cavadas podría obrar el milagro y su hijo podría volver a caminar. Jordán sufre el denominado síndrome de Warkamy (una trisonomía del cromosoma 8), que le afectaba al crecimiento de los tendones: “Él crecía, pero los tendones no. Empezó a caminar con tres años, pero cada vez estaba más encogido ”, cuenta Castaño en una entrevista concedida a La Voz de Asturias.

Sin embargo, a finales del verano de 2018, después de 11 años, la mitad de su vida prácticamente, en silla de ruedas, Enol Jordán preguntó a sus padres: “¿No podéis hacer nada para que vuelva a caminar?”. Ese fue el detonante de todo. El joven había pasado ya por tres operaciones en sus piernas y, aunque la primera en el tendón de Aquiles fue bien, la segunda fue un golpe duro para la familia porque las piernas encogieron y “nunca más las volvió a estirar”. “Se operó el verano que hizo la Comunión, tenía 9 años y nos hemos dicho que era muy fácil. Estuvo escayolado un mes y tuvo muchísimos dolores ”, explica su madre.

Pidieron el traslado a Madrid, pero la respuesta fue que allí solo podía “operarle para quitarle exclusivamente el dolor” y que “el niño no iba a caminar más”, sigue contando Castaño al medio asturiano. Llegaron a visitar “50.000 sitios” sin éxito, hasta que dieron con el doctor Pedro Cavadas: “Tuvimos tan buena suerte de que mi marido había visto en el telediario que el doctor Pedro Cavadas había operado a un chico que era tetrapléjico (Wilmer Arias) que ahora podía ir en silla de ruedas. Mi marido dijo que Enol no tenía nada en la médula espinar y que si con ese chico había logrado eso por qué no lo iba a conseguir con Enol ”.

El milagro de Pedro Cavadas

Tras recibir respuesta a un email un mes después de ser enviado, fueron citados en noviembre de ese mismo año en Valencia, aunque ellos iban con pocas expectativas: “De hecho le dije a Enol que si el doctor decía que no era posible, le compraríamos una silla de montaña y que nos gustaría que aguantar para siempre. Nos gusta ir al monte ”.

Impresionada y sorprendida se quedó la familia cuando Cavadas explica que la clave estaba en cambiar la musculatura de atrás para delante y poner las rótulas en su sitio, algo que confirmó posteriormente una radiografía ese mismo día. Además, aseguró que la evolución sería muy grande. Entonces, pese a la larga lista de espera, desde el 31 de enero al 1 de marzo fue operado en tres ocasiones y, con las dos piernas escayoladas y la dificultad para metro sus 1,97 metros en el coche, pusieron rumbo a Asturias de vuelta. No volvería a tener dolores.

La nueva vida de Enol Jordán

Al quitarle las escayolas, Jordán visitó al doctor Cavadas para una nueva revisión en muletas, algo que sorprendió al propio doctor. Así lo recuerda la madre: “Me hizo mucha gracia porque él mismo sabía lo que había hecho y la mejoría que iba a tener Enol, pero cuando lo vio no se lo creía. Es tremendo. Tiene una gran calidad humana, es muy tranquilo y te da mucha seguridad. Se lo recomiendo a todo el mundo. Hace posible lo imposible”.

Lo imposible, que volviera a caminar, ha acabado sucediendo. Tras un proceso de rehabilitación duro, pronto pasará al bastón. “Tiene muchísima fuerza de voluntad y es muy trabajador”, cuenta de Jordán, que cuando le preguntaba decía: “Parece que me lo voy creyendo un poco más”. “Ahora por casa él hace su vida; se ducha solo, se viste solo, se hace el desayuno solo… Se le ilumina la cara; está feliz ”, explica una madre emocionada y orgullosa de su hijo, pues ya han vendido la silla eléctrica y pronto volverá caminando a las aulas de la Facultad de Medicina de la Universidad de Oviedo. Una medicina que la ha permitido convertir el sueño de andar en realidad.

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