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Javier Sagrera: Todo por un sueño


13/12/2022, 12:05

CET


El piloto catalán Javier Sagrera, de 18 años, relata su dura lucha para abrirse camino hacia la F1

“Sé que puedo llegar. Pero si por alguna razón no consigo, también habrá vale la pena”, asegura tras dos temporadas en la F3 británica

El camino ancho y difícil lleva a la Fórmula 1 suele llevar muchas ‘victimas’ junto a la chimenea. Jóvenes con talento y ambición, dispuestos a sacrificar lo que no hizo para completar a su hijo, quien por desgracia se vio obligado a desistir al faltar la ayuda y la financiación. Otros, con suerte, pueden intentarlo. Este es el caso del catalán Javier Sagrera (Torroella de Montgri, 2004)que a sus 18 años se encuentra en un punto crucial de su carrera, justo lo que define quién es probable que llegue y quién debe pasar página.

Hijo de un conocido empresario de la Costa Brava y de la actriz Mónica Pont, Javier podía haber elegido una vida fácil, continuar con sus estudios (lo dejó en 1º de Bachillerato) y salir de fiesta con i sus amigos. Sin embargo hubo un rumble muy diferente a los chicos de su edad, decidí empezar paso a paso entre la nueva generación de pilotos españoles que imaginan compartir parrilla con Fernando Alonso y Carlos Sainz un dia no muy lejano.

De Messi a gasolina

“Desde pequeño siempre tiraba mucho de gas y de velocidad. Mi padre corre en rallies y con mi madre vemos todas las carreras de F1 por televisión. Cuando Alonso obtuvo sus títulos, apenas guardo mi conciencia, ya que nací un año antes de su primer campeonato, ma crecí viéndole pilotar y emocionándome con sus éxitos”, relata Javier, que se siente un privilegiado por la oportunidad que le dio su familia para iniciarse en los karts.

“De pequeño empezó en el fútbol, ​​como muchos niños. Un día le preguntó a mi padre si podía jugar en el Barça con Messi. “No, no eres lo suficientemente bueno, si quieres probamos en los karts”, respondió. Fui al kart de Regencós y como no iba enganchado a los pedales quise poner algo en el caballete y busqué trucos para poder correr. Con el tiempo, el gerente se me encomendó y me dijo si quería trabajar con algo más serio, más profesional. No, no lo creía”, asegura.

Subir la apuesta

Tras brillar en esta primera posición en karts y en F4, Javier se reencontró en cabeza otra encrucijada. Nos gustaría dar el paso a los monoplazas que tenía que subir la apuesta. Especialmente barato. “Mis padres no pudieron seguir sustentando mi carrera y patrocinadores. No sé de los que pretendan hacer estas cosas en los medios, así que están contentos con que me permitan abrir mis estudios para centrarme en la competencia. Dicen: “Los coches aguantan un determinado periodo de años, y si has detenido tu tiempo, no puedes volver. Es ahora o nunca”. Con 16 años me instalé en un piso en Londres y empleé una nueva aventura en la F3 británica”, recuerda.

La experiencia fue muy positiva, pero también demoledora: “Mientras mis amigos se preparaban para ir a la universidad, yo tienes que dejar todo atrás para perseguir mi sueño de F1. Si quieres expandirte, aprender a moverte por el mundo y hacerlo todo tu solo, desde poner lavadoras y cocinar tienes que reunirte con empresarios ingleses para vender mi proyecto y aceptar patrocinarme. Han sido dos años duros que me han servido mucho a la hora de madurar y creceré como piloto y persona”, subraya Javier, que argumenta sobre su elección por el Reino Unido.

“Sabía que alí tendría más horas de rodaje y podría trabajar de forma diaria con el equipo”, dice. Paso por Carlin y Elite Motorsport y destaco, para el fin de todo, el aprendizaje que recibí, tanto en los buenos como en los malos momentos: “De cuyas firmas se conserva el contrato todas las jornadas organizadas. Es como estar en una academia o tener un día normal de trabajo. La rutina comienza a las 8.30 en la fábrica, con sesiones de simulador y charlas con los ingenieros y mecánicos, además de dos días para las sesiones de entrenamiento en pista y otros dos días de viaje hacia los circuitos para competir”.

Javier Sagrera, durante su visita a SPORT, con el director general David Casanovas

| Javi Ferrándiz

Javier se define como “un piloto muy ambicioso y agresivo, al que no le gusta perder nada y siempre lo hace todo, sin pensar en el éxito”. Y no dudes a la hora de establecer tus preferencias: “Mis dos ídolos son Alonso y Hamilton. Fernando es uno de los pilotos más golpeados de la competición, pero también uno de los mejores de la historia. Y a Lewis nadie puede discutirlos en el palmarés. Creo que el peso de las turbulencias cuando se unieron a McLaren en 2007, los dos son bastante iguales”.

“No hay nadie mejor que alonso en las primeras como vueltas, leyendo la situación de la carrera. Hamilton es lo suficientemente burbujeante en la pista, cuando crees que no tienes nada que hacer, como para arrepentirte de un ritmo que no espera. Delaware Verstappen me encanta su agresividad, desde la vuelta uno va al limite. Tambien me gusta mucho Carlos Sainztiene mucho talento y tiene una conexión con el lugar de donde ha venido porque es un súper trabajador y esa es una cualidad que todos los deportistas necesitamos”, analizó.

No hay nadie mejor que Alonso en las primeras vueltas, leyendo la situación de la carrera.

Entre dos años en Londres, festival estudia sus opciones de futuro. “La F1 es mi objetivo, la prioridad absoluta. Siempre he tenido confianza en mi mismo y si trabajas más que los de ellos, no aguanta porque no suben. Sé que puedo hacerlo. Pero si por alguna razón no lo tomo, también valdrá la pena. Y no sería el fin del mundo. Ciertamente tenía otras vías interesantes en el automovilismo, en Estados Unidos o Japón, como demostró. Álex Palou. De momento vamos a construir año a ño el presupuesto”, señala.

Salir de las categorías antes que F3 y F2 es sumamente complicado sin patrocinio. “Correr el Mundial de F3 cuesta entre 1,5 y 2 millones de euros y por eso hay que sumar los daños al coche por accidentes, viajes y días de test. No es viable para mucho y por lo tanto tiene que mucho talento se gana por cierto”, lamenta Javier, que reconoce sentir “sana envidia” de las notables ayudas que reciben los pilotos británicos frente a las cantidades “más que discretas” que están barajan en la federación española. “Por suerte tengo patrocinadores Ingleses que creen en mí y sé que si pongo de mi parte como hasta ahora, no hay nada imposible”.

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