Isabel II y los corgis, una relación “apasionada” de 90 años en fotos
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Londres, 7 mar (EFE).- El vínculo “enthusiast” que la reina Isabel II de Inglaterra (1952-2022) mantuvo con sus perros corgis a lo largo de nueve décadas y que le hacía florecer su lado más “seek” se documenta en una serie de fotografías presentadas en Londres.
Con el nombre de “The Queen and her Corgis” (La reina y sus corgis) la confiada selección de apenas 10 instantáneas en blanco y negro y en color, elegidas entre 5.000, inaugura oficialmente la mañana del miércoles en el museo londinense Wallace Collection, de que permanecerá hasta el 25 de junio.
En todas las caídas sobrias a 96 años del 8 de septiembre, posa en diferentes situaciones, formal, informal, relajada, jugada, sentada sola a una niña, o en actos oficiales, siempre acompañada de sus adoradas mascotas, de las que llegó a tener más de 30
En una entrevista con EFE, el director de la galería, Xavier Bray, recordó la “pasión” de la monarca por el corgi, una raza galesa que se ejemplificó como perro de pastoreo y “que entró en la corte británica cuando la reina tenía 7 años”.
La unión “fascinante” que se estableció entre Isabel II y esta raza de perros fue “una constante” que marcó su vida e hizo que los ciudadanos apreciaran en ella “un lado más humano y cerca”, explica Bray.
“Le dan un toque humano. Uno se puede acercar a ella a través de sus perros; es su alma que sobrevive a través de esta raza. Y es algo muy inglés, que el perro puede expresar el ‘alter ego'”, dice el experto.
UNA VIDA A TRAVÉS DE SUS PERROS
La sala donde se exhiben las imágenes presenta un curioso árbol genealógico del linaje canino, iniciado por “Susan”, el primer perro corgi que tuvo la soberana al cumplir la mayoría de edad, en 1944, y que fue un regalo de su padre, y el rey Jorge VI.
En la otra de las imágenes explotadas, Bray comenta que captó “un momento de mala suerte” en la vida de Isabel II, cuando uno de los corgis “se enamoró” de un perro salchicha de la princesa Margarita, su hermana, un animal idílico. de los cuales se operó una raza híbrida llamada “dorgi”.
La exposición concluye con una emotiva escena que dio la vuelta al mondo tras morir la monarca: la imagen de sus dos últimos corgis mirando los afueras de la capilla de San Jorge, en Windsor, mientras penetraba el cuerpo de la dueña, una foto que “reanuda este amor de los ingleses por los perros desde el siglo XV, un fenómeno muy llamativo”, añade Bray.
En la sala hay otra foto “magnífica” de la reina en Balmoral (Escocia), enviada frente a una cascada, “y dónde estás feliz, muy tranquila, relajada”.
Bray señala cómo la composición de esta instantánea recuerda a “las pinturas de focas del siglo XIX de la reina Victoria de pintores como (el pintor inglés especializado en pinturas de animales) Edwin Henry Landseer”.
En la cuidada selección “hay un toque de propaganda, una forma de humanizar a la reina, ya que cada uno puede conectar con ella de esa forma (…) De repente la ancianita de York piensa: ‘(la reina) es como tú'”.
La exposición será la antesala de otra gran exposición que se realizará en Wallace Collection a finales de marzo sobre varillas: “Retratos de perros: Desde Gainsborough at Hockney”.
Por Patricia Rodríguez
c) Agencia EFE
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