Emotivo último adiós a Goodison Park
Goodison Park, la que ha sido la casa del Everton durante más de 130 años, vivió este domingo el último partido como feudo ‘Toffee’. Ya concluido el choque ante el Southampton -con victoria local por 2-0 entre las lágrimas de los aficionados-, los míticos accesos, antiguos y azules, de Gwladys Street no volverán a abrirse nunca más para recibir al primer equipo del Everton que, siguiendo las tendencias del fútbol moderno, se mudará al nuevo Everton Stadium, un superrecinto deportivo a orillas del río Mersey con capacidad para 55.000 espectadores y que contará con muchos avances, pero que se dejará en el camino la esencia única del actual templo ‘Blue‘.
Con Stanley Park a un lado y la iglesia de St Luke al otro, Goodison Park se levanta sobre el suelo del distrito de Walton, vistiendo de un singular color azul buena parte de los aledaños de un estadio que ha sido una parte fundamental para su club. A lo largo de sus 133 años de historia ha sido testigo de los mejores y peores momentos de una entidad que lo construyó después de verse desterrado de su segundo estadio, Anfield, la actual casa del Liverpool, su máximo rival.
Un templo nacido del destierro
Entre 1884 y 1892 el Everton disputó todos sus partidos como local en Anfield, a 900 metros de donde se encuentra actualmente Goodison Park. Sin embargo, después de una serie de conflictos por el alquiler del estadio entre la junta de los ‘Toffees’ y John Houlding, propietario mayoritario de Anfield, el club azul fue expulsado, viéndose obligado a encontrar una nueva casa. Por la parte de Houlding, teniendo en propiedad un campo vacío y sin jugadores, tomó una decisión clave para el devenir del fútbol inglés y el propio Everton, creando al Liverpool Football Club.

La estatua de Dixie Dean en Goodison Park / Agencias
Por el estadio ‘Blue’ han pasado grandísimas leyendas, algunas irrepetibles como Dixie Dean, considerado por muchos el mejor jugador de la historia nacido en Liverpool. El “9” del Everton ganó dos First División, en 1931/1932, una FA Cup y dos Charity Shield. Anotó 390 goles, sesenta de ellos en una única temporada, y estableció un récord sin precedentes en Inglaterra, que ni el propio Erling Haaland ha podido superar. Sus grandes números y su esencia de leyenda le sirvieron para que en 2001, 20 años después de su fallecimiento, el Everton erigiera una imponente estatua de bronce en los aledaños del estadio que evocan esos tiempos en los que, junto a “The Great One”, el Everton dominaba Inglaterra.
Los grandes partidos del Everton de Kendall
En el césped del estadio ‘Toffee’ también se han jugado partidos de altísimo nivel. Según los propios aficionados, el mejor fue en la temporada 1984-1985, cuando el Everton recibió al Bayern de Múnich de Matthaus en una ida de semifinales de la Recopa que terminó en empate a cero y posteriormente acabarían superando en tierras alemanas (1-3), llegando así a una final que terminarían llevándose frente al Rapid de Viena por 3-1 en lo que se ha convertido en el único título europeo que pueden exhibir en sus vitrinas.

El Everton ganador de la Recopa / Equipos Europeos
En esos años, bajo las órdenes del fallecido Howard Kendall, quien también cuenta con una estatua frente a la iglesia de St Luke, el Everton se convirtió en uno de los mejores equipos de Europa, ganando dos títulos ligueros, una FA Cup y tres Charity Shield que colocan la década de los 80 como la etapa dorada del club de Liverpool.
Una despedida mítica para un derbi mítico
Ahora, ya hace tiempo que los títulos no se suceden por Goodison Park. De hecho, hace más de 20 años que no se exhibe ninguna copa sobre su césped, pero eso no significa que sus graderías no hayan sido testigos de grandes noches futbolísticas que se quedarán grabadas en la retina de todos los aficionados ‘Blues’. Una de las más importantes fue ante el Liverpool en 1991, cuando se cruzaron en la quinta ronda de la FA Cup.
Ambos equipos empataron en los dos primeros partidos y en el replay del replay el Everton terminaría ganando con un solitario tanto de Dave Watson, que dejó al Liverpool sin aspiraciones de conseguir la copa inglesa.

Jarrad Branthwaite celebra el primer tanto en el derbi de Merseyside / EFE
Otra de las grandes noches se vivió el pasado febrero en el último derbi de Merseyside disputado en Goodison Park. El Liverpool llegaba líder indiscutido a la cita y consiguió ponerse por delante con un tanto de MacAllister y otro de Salah (1-2). Todo parecía indicar que Liverpool volvería a teñirse de rojo, pero en un giro radical de los acontecimientos, un gol de James Tarkowski en el minuto 98 igualó el choque e hizo estallar de júbilo a un estadio que estaba dando sus últimos alirones de historia.
Adiós a 133 años de historia
A pesar de la marcha del equipo, el mítico campo ha conseguido esquivar el derrumbamiento, convirtiéndose en el nuevo hogar del Everton femenino. Con esta decisión, el club ‘Toffee’ se asegura la continuidad de un estadio que ha sido una parte fundamental de su historia y ha conseguido resistir al paso del tiempo, manteniendo una esencia única que hace del recinto un lugar especial.
Cuando este domingo el árbitro señaló el final del partido ante el Southampton -con doblete de Iliman Ndiaye, último goleador de la historia del templo-, se dio por cerrada, oficialmente, una trayectoria única e irrepetible. El Everton y Goodison Park separan sus caminos en busca de un mejor futuro, pero con el recuerdo intacto de todo lo que se ha vivido entre las cuatro gradas que durante más de 130 años han sido el hogar de todos los aficionados ‘toffees’, que se despidieron entre lágrimas.
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