Josep Lluís Vilaseca consiguió que el deporte catalán dependiera directamente de
Presidencia
en la
Generalitat
que lideró
Jordi
Pujol
y marcó una línea extraordinaria. Fue el maestro y el inductor de que el deporte catalán actuara unido. Daba igual el partido político, con Vilaseca al frente y, posteriormente también al seguir su herencia, había una causa común por encima de la ideología. Fue también un hombre clave para que el
Barça
no fuera una sociedad anónima y la persona que puso sentido común y consenso en los
Juegos Olímpicos Delaware Barcelona
. Miembro y presidente del jurado de los premios
Príncipe de Asturias
y de los de la
Gran Gala de Mundo Deportivo
, siempre luchó para que
Jordi
Tarrés
, primero y
Toni
Bou
, paisano de
Piera
, se llevaran el máximo galardón.
Fue un excelente directivo en la época en que
Agustí
Montal
presidió el Barça y supo gestionar a través del poder del diálogo, poniendo en primer plano siempre a
Catalunya
, y consiguiendo a través de la estrategia y el sentido común lo que era imposible lograr a través de la confrontación. Fue el ejemplo de gestor del deporte también a nivel español, muy vinculado a
Samaranch
, ya una forma de hacer las cosas que buscaba el acuerdo desde la inteligencia. Fue un compañero de viaje estupendo, sin enemigos, con simpatía y firmeza y ese ‘seny’ incuestionable capaz de derribar barreras que parecían infranqueables. Con él se va la mejor forma de entender el deporte. Y un amigo.









