¡El Manchester City se la vuelve a pegar!
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Cuando no entra la pelota, todo va a peor. Partidos que antes ganabas con suma facilidad y donde tus goleadores se ponían las botas, ahora te cuestan la vida sacar adelante. Goles que antes se caían de los bolsillos, ahora ni teniendo un penalti y todas las ocasiones del mundo. El Manchester City pasa por el peor momento de su historia reciente y nada acaba de acompañarle. Da igual que sea mejor que el rival, que algo no termina de funcionar.
Ante el Everton, los ‘citizens’ se pusieron por delante con todo el partido de cara. Sin embargo, otra vez la debilidad defensiva y la incertidumbre que le da estar en la situación en la que está volvieron a costarle carísimo. Otros dos puntos que se esfuman. Solo 5 de los últimos 27 ha podido sumar el cuadro de Guardiola. Un auténtico drama.
Y eso que el City había salido con el cuchillo entre los dientes, presionando bien y teniendo el remate de Gvardiol en la madera en la primera ocasión del partido. Olía sangre el cuadro de Pep, que parecía desquitarse de todos los fantasmas cuando Bernardo Silva aprovechaba la asistencia de Doku para abrir la lata. El partido estaba bajo control, pero nadie sabe qué le pasa a este equipo. Haaland tuvo un par de ocasiones que tiró por la borda por dos malos controles, pero el City se fue diluyendo con el paso de los minutos.
Desconexión ‘citizen’
El Everton se empezó a acomodar, vio cómo la presión ‘citizen’ cada vez era más tímida y utilizó su momento para hacer daño. Demasiado miedo en las filas ‘sky blues’. Se nota que no pasan por su mejor momento. Los ‘toffees’ utilizaron bien el balón y, en la primera que tuvieron clara, la llevaron a guardar. Anduvo muy flojo Akanji en el despeje y Ndiaye empalmó para que Ortega solo pudiera mirar cómo entraba. Malas caras de Pep, que se lo veía venir otra vez. Con esa debilidad atrás es muy difícil competir.
Tampoco es que le salga nada. Solo hizo falta ver la reanudación. Primero, doble ocasión de Savinho y Kovacic y, después, Haaland fallando un penalti. No se lo podía creer Guardiola, que aplaudía viendo a su equipo desesperado. Los minutos fueron corriendo y el City jamás dio la sensación de embotellar y hacer sufrir al Everton. Ni siquiera con De Bruyne.
El de Santpedor tiró su última bala con tiempo suficiente para lograr el triunfo. Sin embargo, posiblemente la mejor ocasión fue para Doucouré en la única llegada de los ‘toffees’ en el segundo tiempo. Hubo espacio para más, pero el cuadro ‘citizen’ no está. Aún pudo el Everton matar el partido a la contra. O el City vuelve o la temporada puede ser desastrosa.
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