‘El beso de la muerte’, 68 años de la tragedia que se llevó al antecesor de Alonso y Sainz
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“Fue un encuentro de apenas 45 segundos, lo justo para darle un beso. Le di también un papel, donde añadí tres palabras, las últimas de amor que le dediqué: te quiero mucho”. Unos momentos después, cerca de la localidad de Guidizzolo, en Cavriana, Alfonso de Portago, su copiloto Ed Nelson y casi una decena de espectadores perdían la vida a causa de una accidente a 250 km/h en la 24ª edición de la Mille Miglia.
La historia de la tragedia del primer piloto español de la historia de la Fórmula 1 siempre ha estado rodeada de tintes dramáticos dignos de una película hollywoodiense. Ese 12 de mayo de 1957, el mundo del automovilismo perdió a alguien que nunca debió perder, un auténtico pionero que vivía con el objetivo de satisfacer su necesidad de riesgo. En la Mille Miglia, el piloto de Ferrari se topó cara a cara con la muerte tras un accidente que parecía predestinado que sirvió para cambiar de paradigma sobre la seguridad de las pruebas de automovilismo.
Alfonso de Portago no es un hombre cualquiera en la historia del automovilismo. Este aristócrata español adicto al riesgo dejó huella en la Fórmula 1 como piloto de Ferrari donde inmortalizó su nombre en la historia del deporte de motor. Antes de que los Fernando Alonso o Carlos Sainz triunfaran en la Fórmula 1, Alfonso de Portago competía en el Gran Circo donde demostró su tremenda habilidad al volante en una época mítica… pero también oscura para el deporte.
El elegido de Enzo Ferrari
Debutó en la categoría reina el 1 de julio de 1956 en el Gran Premio de Francia después de convencer a Enzo Ferrari de que su talento era necesario para la Scuderia. Llegó a competir en 5 Grandes Premios en el Gran Circo donde su mayor hito fue una segunda posición en el GP de Francia con Ferrari.
Sin embargo, Alfonso de Portago también era un piloto total; participó en competiciones de resistencia como las 24 Horas de Le Mans o los 1000 kilómetros de Buenos Aires antes de correr en la fatídica 24ª edición de la Mille Miglia. La carretera abierta más importante del mundo en aquel momento se convirtió en su sentencia de muerte tras un fatal accidente a bordo de su Ferrari 335 S.

ALFONSO DE PORTAGO, PILOTO ESPAÑOL DE AUTOMOVILISMO, PRIMER ESPAÑOL QUE CORRIO PARA LA ESCUDERIA FERRARI, DURANTE LA “MILLE MIGLIA” DE 1957 / Archivo
Ese 12 de mayo de 1957 parecía que el destino quería hacer de las suyas en contra de Alfonso de Portago. Como se muestra en la película ‘Ferrari’, con documentos reales de la época, el español escribió el día antes de la prueba una carta a su amada, la actriz Linda Christian, donde expresa su preocupación por la carrera que debía afrontar: “Como ya sabes, mi amor, no quería correr, pero Enzo Ferrari me llevó a hacerlo“, explicaba. “Espero equivocarme, pero tal vez va a ser una muerte temprana. No me gustan las Mille Miglia, no importa lo mucho que entrenes y memorices la ruta, es casi imposible recordar cada curva de la carretera y el mínimo error de pilotaje puede matar a 50 personas, dado que no se pueden evitar a los espectadores en las calles”.
“El beso de la muerte”
La mexicana, primera chica Bond en 1954, se encontró por última vez con Alfonso en una parada que el español, junto a su copiloto Ed Nelson, hicieron en Roma para encarar la parte final de la prueba. Linda se acercó a su amado, besándolo en los labios mientras los periodistas inmortalizaban el perfecto momento. “Tuve una extraña sensación con ese beso. Hacía frío y me hizo mirar por primera vez a Nelson sentado detrás de él. Parecía ser como una momia, gris, ceniciento, como hipnotizado”, reconoció porsteriormente Linda.

‘El beso de la muerte’, 68 años de la tragedia que se llevó al antecesor de Alonso y Sainz / Desconocido
Unos momentos después, los neumáticos del Ferrari 335 S reventaron a 250 km/h cerca de la localidad de Guidizzolo; el cocho salió volando hacia una zona donde muchos espectadores se encontraban presenciando la prueba y para casi una decena de ellos fue su sentencia de muerte. Alfonso de Portago y Ed Nelson fallecieron al instante.
El tiempo otorgó a la instantánea capturada por los periodistas el nombre de ‘Beso de la muerte‘, uno de los actos de amor más recordados de la historia que precedió una tragedia desastrosa para el automovilismo. La muerte del piloto sirvió para que el gobierno italiano tomase medidas; la Mille Miglia fue suspendida para siempre ante las quejas de los pilotos de la inexistente seguridad de la prueba. 68 años de la tragedia que se llevó al antecesor de Alonso y Sainz, su legado sigue estando presente.
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