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¿Crujidos en tu bici? 10 consejos para que tu cuadro de carbono dure toda la vida


Tener una bicicleta con cuadro de fibra de carbono implica una serie de ventajas para el rendimiento. Pero también unos cuidados específicos para prolongar su vida útil y evitar daños o roturas.

Los cuadros de carbono se han convertido estándar mayoritario en las bicicletas nuevo modelo, así como de segunda mano. Es el material que más ventajas proporciona al ciclista en cuanto a rendimiento: menos peso, mayor grado de rigidez, mejor integración de componentes, etc. Y también un alto grado de resistencia y una larga vida útil

No obstante, es también es un material un poco especial en cuanto a su mantenimiento y cuidados. Esto no quiere decir que sea más frágil o que el cuadro de carbono requiera de unos cuidados más complejos. Se puede decir que una bicicleta de carbono es para toda la vida. Aunque hay que realizar siempre unos cuidados sencillos y también algo diferentes con respecto a materiales como el aluminio, acero o titanio.

Teniendo en cuenta los consejos y trucos de este listado podrás tener un cuadro de carbono en perfectas condiciones para toda la vida.

10 cuidados básicos de un cuadro de carbono

1. LIMPIEZA FRECUENTE

Si seguimos un orden cronológico, lo primero que debes hacer para cuidar tu cuadro de carbono es limpiarlo, tras cada salida. No hace falta que compres productos específicos para la limpieza de un cuadro de carbono. Bastará con los mismos útiles que para uno de aluminio: agua y jabón neutro. Para aplicarlos, usa una esponja suave que no arañe o una manguera sin presión para el agua.

Existen multitud de productos específicos en el mercado para limpiar y proteger un cuadro de carbono. Aunque por lo general, bastará con agua y jabón.

Para secar, trapo de microfibra que esté limpio, para evitar dañar la pintura, los adhesivos de la marca, etc. Tras esta limpieza, sí que puedes usar algún producto especifico (existen numerosas opciones en el mercado) para proteger el acabado del cuadro. Un protector, un repelente del polvo, etc.

2. REVISA SU ESTADO: EL TRUCO DE LA MONEDA

Una vez limpio, te recomendamos hacer un examen visual de todas sus partes, y de forma periódica. Como norma general, debe hacerse cada mes. Pero si practicas MTB y haces rutas muy intensas, con bajadas y obstáculos, habrá que revisarlo después de cada salida, limpiándolo previamente.

Si haces rutas Trail o Enduro las revisiones de cuadro deben hacerse tras cada salida.

Para ello te recomendamos empezar con un truco ‘casero’ que puede darte pistas si crees que has dañado el cuadro con un impacto o tras una caída. Es el famoso truco de la moneda, que consiste en golper suavemente con el canto de una moneda una zona’ sana’ y luego la zona sospechosa de haber sufrido un fuerte impacto. Así, un sonido sólido y seco indica buen estado; un sonido hueco o sordo (como cartón) podría indicar una delaminación interna del carbono. Aunque deberás cerciorarte completamente con ayuda profesional en un taller.

3. MANTÉN TU BICI LEJOS DE FUENTES DE CALOR

Como pueden ser radiadores o estufas. Si puedes, guarda tu bicicleta en el interior de un garaje, alejado de la acción del sol o la lluvia. Si no, tapa tu bici con un plástico o una funda específica para bicicletas. Mantenerla alejada del calor conservará la pintura y el acabado en buenas condiciones durante más tiempo.

4. EVITA EL ROCE CON LOS CABLES

Una vez hemos lavado, revisado y colocado la bici en un lugar adecuado, llega el momento de proteger aún más el cuadro. Nos fijaremos en el contacto de los cables guiados por el exterior y que rozan con los Tubos. Te aconsejamos interponer, entre el cable y el cuadro, un protector adhesivo. Ya sea cinta aislante o parches especiales, que puedes encontrar en cualquier tienda.

Guías de cable externas para mantener alejados los cables del cuadro.

Procura que sean los suficientemente grandes para proteger esta superficie de contacto. Y, al mismo tiempo, discretos para salvaguardar una buena estética.

5. USA GRASA ESPECÍFICA PARA COMPONENTES

Un esencial para el montaje de tijas o manillares en cuadros de carbono.

Si vas a instalar una tija, o un manillar de carbono sobre una potencia de aluminio, tienes que usar siempre pasta específica de montaje para superficies de carbono. Posee una composición que previene el degradado de su superficie por el roce y es también antideslizante. Además, evita la aparición de ruidos, holguras y arañazos o fisuras.

No obstante, debes usarla sólo para partes fijas. No la utilices para el montaje de bielas, ruedas o un juego de dirección. Asimismo, es conveniente limpiar bien las superficies tanto del componente como del cuadro, antes de aplicar la pasta y proceder a la instalación.

6. PAR DE APRIETE: RESPÉTALO AL MÁXIMO

Usa una llave dinamométrica para apretar tornillos de la dirección o la abrazadera de la tija.

Es uno de los consejos más importantes de esta lista. A la hora de instalar componentes fijos sobre el cuadro, o los tornillos adheridos, respeta siempre el par de apriete recomendado. Está expresado en Nm y aparece indicado, por lo general, en todos los componentes.

Una llave dinamométrica debe ser un básico de tu kit de herramientas para la bici.

Para garantizar que no te pases apretando, te recomendados hacerte con una llave dinamométrica, ya sea Torx o Allen. Son bastante económicas (a partir de 20 euros puedes tener una con varios cabezales). Con una dinamométrica la llave hace tope en cuanto llega al par deseado, evitando apretar más de la cuenta y evitando así dañar la superficie o estructura del carbono.

7. INSTALA VINILOS DE PROTECCIÓN INTEGRAL

El vinilo de protección se ha convertido en alternativa a los más voluminosos y menos estéticos protectores de goma.Ride Wrap.

Puedes aplicar más cuidados en tu cuadro de carbono en lo referente a la protección ante agentes externos. Los protectores de goma en tubos diagonales y vainas, muy extendidos en la actualidad (especialmente en el MTB o gravel) sirven para aislar estas zonas sensibles a la acción del agua, el barro, la grasa de la cadena o impactos de piedras.

Pero también son tendencia y pueden ser muy útiles, y más estéticos, los vinilos de protección integral. Son vinilos de 300 micras precortados a medida, que evitan daños por impactos de arena o piedras y son la mejor inversión para mantener el valor de reventa de la bici. 

8. CUIDADO CON LOS PORTABICIS (MEJOR DE HORQUILLA O PLATAFORMA)

No sólo tienes que cuidar tu cuadro en casa. También cuando llevas tu bici de ruta o a una carrera. Y, sobre todo, al transportarla en el coche. Si usas portabicis, no aprietes demasiado las abrazaderas o correas para mantener firme la bici. 

En este sentido, tener portabicis que ‘muerden’ el cuadro con fuerza puede aumentar el riesgo de rotura por compresión. Se recomienda usar portabicis de horquilla o de plataforma, que sujeten la bici por las ruedas.

Por otro lado, si decides meter la bici dentro del coche , pon encima y debajo una manta o plástico para protegerlo completamente de golpes o roces con otros componentes, como la rueda delantera.

PRECAUCIÓN CON EL SUDOR EN EL RODILLO (PARA TORNILLOS)

El cuadro de carbono es resistente a la acción del sudor. Pero presta atención a la tornillería.

El mito de que un cuadro de carbono se puede oxidar o corroer con el sudor del ciclista está completamente superado y no tienes que temer por esta razón cuando pedaleas en casa. 

Pero sí te recomendamos limpiar bien las abrazaderas, tornillos y otras piezas de unión del cuadro con los componentes, que sí que pueden tener un efecto de corrosión y desgaste si no se realiza una limpieza a fondo tras cada sesión. 

10. REPARACIÓN EN EL TALLER: CUÁNDO ES REPARABLE Y CUÁNDO NO

Por último, apuntar que las reparaciones de urgencia o caseras de los cuadros de carbono no son recomendables. El arreglo de fisuras, deformaciones (muy poco probables) o roturas necesita de operaciones con productos de ensamblado específicos, parches de carbono especiales, etc, y son bastante costosas para realizarlas sin una formación específica en estos temas. 

Por otro lado, conviene saber cuándo un daño es reparable y cuándo no, para evitar sustos. Porque no todas las roturas son iguales. Una fisura en un tirante, por ejemplo es fácilmente reparable por profesionales con garantía total. Pero un daño en la caja del pedalier o en la pipa de dirección es más sensible y suele comprometer la seguridad estructural de forma definitiva. En este caso, la valoración e inspección de un taller especilizado te dará la respuesta definitiva.



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