Champions League | Lo que no se vio del PSG-Arsenal: Luis Enrique en estado puro, el lamento de Saka y los ‘cameos’ de Eto’o y Figo
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Luis Enrique marcó un antes y un después en un París Saint-Germain que está a tan solo 90 minutos – o 120′ – de conquistar una ‘Orejona’ que tanto ansía el club desde la llegada de Qatar Sports Investments en 2011. Ganar una Ligue 1 era prácticamente una obligación para una plantilla construida a golpe de talonario y diseñada para competir codo con codo contra los mejores. Y la mano del técnico asturiano, discutido en Francia con anterioridad, vale una mismísima final de Champions League.
Dejadas las individualidades a un lado, Luis Enrique construyó a un equipo. Con todas las letras. Tras meses de decisiones – algunas más controvertidas que otras -, logró meter al París Saint-Germain en una final de la máxima competición continental. Mérito enorme, el suyo. Sin Kylian Mbappé, enderezó e hizo de Ousmane Dembélé un futbolista más letal. Diferencial. Decisivo. Y sacó la mejor versión de todos y cada uno de los integrantes de su plantilla.

Luis Enrique, técnico del PSG / AP
Su torneo fue claramente de menos a más. Una Fase liga que dejó muchísimas dudas, llegando a peligrar la clasificación al playoff. Y en enero cambió todo. Punto de inflexión de una plantilla comandada por un Dembélé apoteósico, cuyo 2025 huele a Balón de Oro. Liquidaron al Brest en esa ronda previa, sudaron tinta para vencer al Liverpool, superaron al Aston Villa en cuartos y se cargaron a un Arsenal que opositaba al título tras pasar por encima del Real Madrid.
Tras el tanto único del ’10’ en Londres, el Arsenal salió con todo en París pero se topó con un muro llamado Gianluigi Donnarumma. Un cañonazo de Fabián y otro de Achraf, sentenciaron una eliminatoria que se vio ligeramente comprometida después de que Bukayo Saka tratara de liderar una épica que no prosperó.
SAKA SOÑARÁ CON ESA ACCIÓN
El extremo londinense no desaprovechó una acción defensiva parisina demasiado tierna, pero, minutos después falló una de esas ocasiones cantadas, que deben ser gol… o gol. Entraba, indectable desde segunda línea al área para rematar (o más bien empujar) un buen centro lateral, pero no le pudo pegar peor a un balón que se marchó a la segunda gradería del Parque de los Príncipes.

Saka recortó distancias en París / EFE
Una acción a la que dará varias vueltas durante, seguramente, unos cuantos días. ¿Qué hubiera pasado si ese balón hubiese entrado? Quizá, el Arsenal se habría venido arriba y al PSG le hubiese tocar sufrir durante un tramo final excitante. Pero todo eso se esfumó. Y los aficionados ‘gunners’ no tienen piedad con Saka : “El error de Saka perseguirá a todos los aficionados del Arsenal durante el resto de la temporada”, escribe una cuenta en ‘X’. “No está hecho para los grandes momentos”, añade otra.
EL ‘SHOW’ DE ‘LUCHO’ EN PARÍS
A quien se le vio derrochar energía fue a un Luis Enrique eufórico. En estado puro. Mostraban las imágenes de ‘Movistar +’ como, en los intantes previos a la ‘batalla’, se echaba fotos con varios aficionados. Una vez echó el balón a rodar, eso sí, se metió en el papel. Tenso, intranquilo, cercano a Rafel Pol y al resto de sus ayudantes para reajustar varios detalles… y manteniendo intensas conversaciones con el cuarto árbitro.
Expulsó toda esa adrenalina que llevaba dentro tras el voleón de Fabián. Y, antes de enloquecer con la celebración tras el pitido final, dio rápidamente la mano a Mikel Arteta, de quien dijo más tarde que “me intentó asesinar”. Se fundió en sentidos abrazos con Donnarumma, héroe de la semifinal, y Luis Campos, su mano derecha.
ETO’O, FIGO O TONY PARKER, INVITADOS DE LUJO
Ante las atentas miradas de Samuel Eto’o, Luis Figo o Tony Parker, también se produjeron un par de piques sobre el césped, producto, lógicamente, del nerviosismo palpado sobre el césped del Parque de los Príncipes.
Hubo un breve ‘trash-talking’ entre Timber y Kvatskhelia, llegando este último a bromear con un cambio de camisetas al término del encuentro. Y felicitación especial de Mikel Arteta a Ousmane Dembélé. Huracán de emociones en París.
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