Opinión | El contagio da ventaja a Djokovic
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Todas las señales alejan a Rafa Nadal del Abierto de Estados Unidos. Sus últimas imágenes enérgicamente sobre tierra batida en Manacor añaden una prueba más, que se agrega a la reciente confirmación de su presencia en el Open de Madrid, que arreglas el mismo día que termina el Grand Slam americano, el 13 de septiembre, y las declaraciones de su tío Toni en las que ratificaba las dudas de su sobrino. Nadal todavía no se ha manifestado oficialmente, pero de momento hace su preparación en arcilla, lo que centra su objetivo en Roland Garros, que comenzará excepcionalmente el 27 de septiembre, y en los torneos anteriores sobre la misma superficie. La decisión de la ATP de ampliar los plazos del ranking mundial también tranquiliza a Rafa, que no perdería los puntos de su victoria del año pasado. Una de las pretensiones del cambio normativo es específicamente esa, que los tenistas no sufren la presión y la obligación de participar en nueva York, si no se tienen seguros ante la delicada situación que atraviesa Estados Unidos, con unos 60.000 contagios de coronavirus diarios.
La imagen de Nadal sobre tierra resultante orientativa, pero no definitiva. Hace una semana Novak Djokovic ofreció una estampa similar, con una preparación sobre arcilla que acompañaba de una declaración: “No estoy seguro de que juegue el Abierto de Estados Unidos“. De momento, ni Nole ni Rafa aparece en la preinscripción de Washington, un torneo previo que abrirá la gira estadounidense el 14 de agosto, siempre que la ATP no opte por anularlo en próximas fechas, un supuesto que aún no ha descartado. Djokovic, mientras tanto, ha cambiado de superficie en los últimos días y ya se entrena sobre pista rápida en Belgrado. O juega al despiste, o prepara Nueva York. El temor por la salud sería menor en el serbio, que ha pasado la enfermedad y ha generado anticuerpos. Su loco contagio le da una ventaja.
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