<
>

el engañoso atajo de encuentro con culpables externos

[ad_1]

Expectativa para la próxima campaña de trigo

Expectativa por la próxima campaña de trigo – Créditos: @Marcelo Manera

La pérdida de más del 40% de la cosecha de granos, según lo previsto para el inicio de la campaña agrícola, tiene un efecto directo sobre todo el ritmo de producción. Len la dimensión de esta crisis, donde se desconocen los antecedentes inmediatos, el golpe no se limitó solo a productores y empresarios hasta e incluyendo contratistas, transportistas, distribuidores, aplicadores y comercializadores, entre otros.

A los globales que dieron a conocer las Bolsas de Comercio de Rosario y de Cereales de Buenos Aires, se suman los del impacto local. Uno de ellos es el dato de la Bolsa de Cereales de Córdoba de esta semana, que estimó una cantidad superior a los 21 millones de toneladas de cereales. Es claro que, además de los 41 millones de toneladas que se espera obtener en Córdoba, se proyecta un volumen de 20 millones de toneladas.

La cifra, en términos de montos, representa unos US$ 7700 millones menos que generará el campo en esta provincia. El trabajo, elaborado por el economista Gonzalo Agusto, sostiene que essi monto equivale a uno 64.400 departamentos de un dormitorio en Nueva Córdoba, “uno de los barrios donde el valor del metro cuadrado es de los más caros en la ciudad capital de provincia”, 172.000 camionetas 4×4 doble cabina o 11,300 cosas. “En este, una producción menor a la potencial implica 660.000 viajes menos en sentido camión hacia los distintos centros de transformación o el puerto”, destaca.

En relación al impacto en el impuesto provincial, la información de la BCCA afirma que implica que tendrá una baja de ingresos por más de $10.800 millones, lo que equivale a “dos nuevas madres provinciales dotadas o 3430 viviendas sociales”.

Se suman otros datos, según la Federación Argentina de Cámaras Agroaéreas, el trabajo de los aeroaplicadores tiene un 50% en la zona núcleo. Los contratistas, ahora, calculan ya una merma de 30% en sus servicios.

La tentación de buscar culpables en esta situación es muy grande. Lo hace el presidente del país, Alberto Fernández, cuando enumera los hombres que se han topado con su gestión, como la pandemia del coronavirus, la guerra de Ucrania y ahora la serie. Le falta sumar la queja aviar.

Sin embargo esta tentación omite la incapacidad del gobierno para hacer frente a la crisis con el medio que, con vistas a incorporarse a la producción, fomenta el incentivo. Después de la invasión rusa, hubo un salto en los precios internacionales de granos y fertilizantes que hizo temer una crisis alimentaria mundial. Aunque Ucrania se vio afectada, los valores de las materias primas se estabilizaron más tarde y los precios de los fertilizantes retrocedieron. ¿Qué es el gobierno de Argentina? Sometió los derechos de exportación al complejo petrolero y creó un fidecomiso para sustentar los precios de la harina y la cacerola que no se unieron a su propósito. A esto se suma la política de “volúmenes de equilibrio”, un eufemismo para controlar las exportaciones de trigo y maíz con tazas. Y, ante la necesidad de obtener uniformes para evitar otras clásicas crisis de pagarés, reincidencias al artificio del “dólar soja” que alteró la comercialización de la oleaginosa. Para la ganadería, además, dispuso el cierre abrupto de las exportaciones y luego lo limitó a usted cortes. Fue una señal negativa que, como había sucedido en el primer gobierno kirchnerista, no se logró reducir el precio de la carne en el consumo interno. Ahora, frente a la monumental sequía, el Gobierno sólo espera anuncios de ayuda que no parecen solucionar el problema de fondo. La principal es la precisión que lleva adelante a través de los derechos de exportación, mal vinculados entre sí..

La crisis como la secuencia o cualquier inundación tiene un impacto menor cuando hay una estructura que reconoce el valor de la moneda, hay estabilidad financiera, una salida fiscal racional y un Estado que acompaña a la producción, no.

Los grandes países productores y exportadores han frentado contingencias climáticas similares -Estados Unidos o Australia, por ejemplo- y las han sobrellevado porque el Estado no tiene como propósito de corta plazo tomar la renta del agro. Ma non hay que irse tan lejos ni tomar ejemplos de países ya desarrollados. Los vecinos Uruguay y Paraguay también han atravesado varias crisis por sucesivas inundaciones y sus gobiernos tienen reglas estables que permitan a sus sectores productivos recuperarse de los choques climáticos.

Las excusas, se sabe, no hay que buscarlas afuera.

[ad_2]

Etiquetas

Siguiente

Deja tu comentario