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“Se ha quitado mucho valor al himalayismo”



La primera mujer en conquistar los 14 ochomiles, Edurne Pasaban, tiene todavía millones de cosas por hacer, aunque le sigue dedicando tiempo a una montaña donde la gente se piensa “que no hay ley porque nadie te pone una barrera”.

La montañera reflexiona así sobre su trayectoria y los cambios en el montañismo en los últimos años en una entrevista concedida a los Premios María de Villota tras ser galardonada en su XII edición, reconocimiento que recibió el pasado 19 de diciembre en una gala celebrada en la sede de Comité Olímpico Español (COE).

“Hay una cuestión económica de por medio y se ha quitado mucho valor al himalayismo y a las cosas que hacíamos entonces. Me da pena. Fuimos afortunados de vivir esos años. Aquello no volverá. Si quiero hacer algo más romántico, tengo que ir a montañas que no hace nadie”, destaca.

Pasaban recuerda en la citada entrevista aquellos años con “presupuestos muy escasos, vendiendo lotería para coger fondos”, en los que competía con los millonarios presupuestos de los coreanos, que querían “poner a la primera mujer en el mundo en todas las cimas de más de 8.000 metros”.

Sin embargo, fue la de Tolosa (País Vasco) la primera mujer que consiguió subir los 14 ochomiles. “Entonces éramos autodidactas, tanto de la preparación física como de la parte mental. Éramos parte de un deporte muy minoritario. Fuimos casi sin transición, del monte al Himalaya”, pone de relieve.

“Ahora estoy muy metida en el mundo del trail y todos tienen un preparador físico, un psicólogo…Pienso que en aquel entonces éramos unos ‘perdidos’. Psicológicamente nadie podía prepararnos a nosotros. Yo veía trabajar a los psicólogos del CAR de Barcelona y no me podían ayudar porque éramos casi los primeros”, reflexiona.

Pese a las dificultades, Pasaban confiesa que volvería a vivir aquellos “bonitos años” y los firmaba desde cero.

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Una época donde la presencia de la mujer era minoritaria. En este sentido, la montañera cree que cada vez hay más hueco “tanto como en deportistas como en direcciones de clubes”, pero incide en que “todavía hay muchísimo por hacer en España” y que, aunque no tiene la receta para hacerlo, hay algunas cosas en las que “cuesta soltar lastre”.

La ahora madre de un niño de ocho años y conferenciante especializada en temas de liderazgo, dedica a la montaña el “tiempo” que le “deja la vida” y subraya que no quiere irse del mundo sin subir al Ama Dablam, una montaña de 6.812 metros con forma piramidal situada en su querido Himalaya.



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