Premier League | Bomba de relojería en el Chelsea: sin traspaso, apartado y con 35 millones por cobrar

La bonita historia de amor entre el Chelsea y Raheem Sterling va camino de convertirse en un divorcio de época en Stamford Bridge. El futbolista inglés, de origen jamaicano, está apartado, fuera de la dinámica de equipo y con la carga añadida de que todavía tiene dos años más de contrato, de suculento contrato.
Sterling fue el fichaje estrella del Chelsea en verano de 2022, cuando Todd Boehly, recién desembarcado en el sudoeste de Londres y haciendo las funciones de director deportivo, sacó su boyante chequera a relucir y decidió marcar músculo con sus competidores. El internacional inglés se convirtió en su primer gran trapaso: 58 millones de euros al Manchester City por el cuatro veces campeón de la Premier League.
Fichaje de campanillas
Una nueva era florecía en el Bridge tras el tortuoso final de la etapa de Roman Abramovich, obligado a traspasar el club tras el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania y sus vinculaciones con el gobierno de Vladimir Putin.
Sin embargo, lo que parecía un golpe de efecto a un adversario directo por el campeonato inglés acabó tornándose en una aventura amarga. Todd Boehly y Thomas Tuchel, por entonces entrenador de los ‘blues’, fueron los máximos valedores de Sterling, pero el alemán acabó despedido en el Chelsea a comienzos de la temporada 22-23 y con él se fueron las esperanzas del internacional inglés por el sumidero.
Sterling jugó cedido en la 24-25 en el Arsenal / AP
Ni Graham Potter ni Frank Lampard ni Mauricio Pochettino recuperaron aquella versión vertical de Sterling, del futbolista mordiente y letal que salió de la Academia del Liverpool dispuesto a romper registros de precocidad y que se consagró al amparo de Pep Guardiola.
Un contrato de oro
Enzo Maresca no quiere saber nada de Raheem Sterling. Ya se lo hizo saber el año pasado, con un préstamo al Arsenal, y le ha repetido el mensaje en esta pretemporada. El futbolista no entrena con el resto de sus compañeros y el Chelsea le ha limitado el acceso a las instalaciones deportivas de la entidad. La patata caliente está en los despachos de Stamford Bridge: a Sterling le restan dos años de contrato, a razón de 17 millones por curso. Un pastizal que se suma al elevado coste económico de la plantilla londinense y que obliga al Chelsea a realizar malabares económicos en cada ventana de fichajes.
Según informa la prestigiosa ‘BBC’, Sterling y Chelsea están en un callejón sin salida. Se trató de negociar una rescisión, aunque ninguno de los dos involucrados dio su brazo a torcer. El futbolista no quiere moverse de Londres, tiene a su hijo Thiago en las categorías inferiores del club, y ni tan siquiera contempló las ofertas presentadas por Bayer Leverkusen y Juventus, escuadras de Champions. Tampoco las de Crystal Palace, Fulham o West Ham, que preguntaron por su traspaso, le sedujeron. Sterling lleva muchas temporadas a primer nivel, pero su pasaporte apenas marca 30 años. El tiempo para reconducir el tramo final de su carrera se agota, y al Chelsea, la paciencia.
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