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Mendilibar, un clásico de los banquillos de Primera


José Luis Mendilibar se ha convertido en un clásico del fútbol español. A sus 59 años, el técnico del Eibar es de los que están en activo el que más temporadas lleva en Primera División (15), categoría en la que ha disputado 403 partidos con 5 equipos: Athletic (10 encuentros), Valladolid (96), Osasuna (94), Levante (8), y Eibar (195). Lleva 14 campañas consecutivas en la ‘liga de las estrellas’ y eso no es una casualidad. Exigente a la hora de trabajar y a la vez cercano con los futbolistas y sus colaboradores, se ha ganado el respeto de la profesión, porque hace bien su trabajo sin la necesidad de emplear el látigo.

Supera a otros colegas de profesión más ilustres: el chileno Manuel Luis Pellegrini (Betis), el guipuzcoano Unai Emery (Villarreal), y el argentino Diego Pablo Simeone (Atlético de Madrid), quienes llevan 10 ejercicios en LaLiga, en el casi de este último, consecutivos

Atesora 403 partidos de liga en la máxima categoría, con un balance de 122 victorias, 110 empates y 171 derrotas, en los que ha sumado 476 puntos (una media de 1,18 puntos por encuentro). Aunque su nombre no es tan conocido como el de otras ‘figuras’, supera en triunfos en Primera a Pep Guardiola (116 victorias), quien hizo campeón al Barcelona.

Sexta campaña seguida en Primera con el Eibar, al que entrenó en Segunda una década antes

Mendilibar cumple su sexta campaña seguida en el club guipuzcoano de Primera, aunque en total son 7, ya que se estrenó en el banquillo de Ipurua en la 2004-05 en Segunda División; y luego entrenó al Athletic, Valladolid, Osasuna y Levante, hasta que en julio de 2015 retornó a la entidad eibarresa.

Ha dirigido al Eibar en 255 compromisos oficiales entre las dos etapas que ha vivido en Ipurua. Desde que se hiciera cargo del equipo en Primera División en la campaña 2015-2016, el entrenador de Zaldibar se ha sentado en el banquillo azulgrana en 212 encuentros oficiales (195 partidos de liga y 17 de Copa del Rey), cosechando 69 victorias, 55 empates y 88 derrotas.

Los 20 entrenadores con más partidos en Primera

Luis Aragonés756
Irureta612
Miguel Muñoz608
Víctor Fernández544
Clemente511
Caparrós510
Daucik488
Toshack480
Marcel Domingo455
Valverde443
Zamora417
Lotina417
Maguregui415
Serra Ferrer413
Manzano411
Antic409

Mendilibar

403

Carriega397
Novoa394
Aguirre381

Supera a otros colegas de profesión más ilustres: Pellegrini (Betis), Emery (Villarreal) y Pablo Simeone (Atlético), quienes llevan 10 ejercicios en LaLiga

La entidad eibarresa apuesta siempre al mismo número, porque confía en Mendilibar, el míster que ha asentado a los azulgranas en la ‘liga de las estrellas’ con un planteamiento valiente y atractivo para el espectador. La nave eibarresa está en buenas manos con Mendilibar al timón.

El Eibar de Mendilibar es un equipo que no se encierra en su área, todo lo contrario, y que busca siempre la victoria con sus hombres cerca de la portería rival. Actúa con mucho riesgo, porque hay mucho espacio entre su defensa y el portero, pero ese atrevimiento arriesgado lo rentabiliza con buenos resultados, porque en Ipurua ha conseguido la permanencia en 5 ocasiones seguidas en la máxima categoría. Puede parecer poco, pero teniendo en cuenta que el equipo azulgrana representa a una pequeña ciudad de 27.000 habitantes, y que está rodeado de grandes e históricos clubes en el País Vasco (Athletic Club, Real Sociedad y Alavés), eso es un gran éxito, comparable a obtener el título liguero en un equipo como el Real Madrid o el Barcelona.

Es un buen gestor de grupos. Saca el máximo rendimiento de sus futbolistas, pero sin fustigarlos. Exige mucho a sus hombres en el césped, pero también es una persona dialogante fuera del campo. Es un buen ‘pastor’ del ‘rebaño’, como demostró en el ejercicio 2019-2020, cuando se paró la liga tres meses por el coronavirus. En marzo pasado, el Eibar sólo disponía de dos puntos de renta respecto a los puestos de descenso y se encendieron las luces de alarma. Pero cuando llegó el reinicio liguero en junio -después de dos meses de confinamiento en casa-, los eibarreses rindieron a tope. Había que afrontar un maratón (12 partidos en 5 semanas), y Mendilibar, que confiaba en los suyos, utilizó a todos los jugadores disponibles para mantener fresco a un conjunto que hace un gran despliegue físico presionando mucho al rival. Así, todos los futbolistas fueron titulares al menos una vez en una vuelta a la competición en la que sólo hubo 72 horas de descanso entre duelo y duelo. Esa apuesta por usar todos sus jugadores dio sus frutos, ya que todos remaron en la misma dirección. El Eibar logró la permanencia con dos jornadas de antelación, por delante de clubes históricos como Betis, Alavés, Celta y Espanyol (descendió). El veterano capitán, experimentado en surcar mares revueltos, supo llevar a buen puerto a la nave azulgrana.

José Luis Mendilibar Etxebarria (Zaldibar, 1961) se apoya en su cuerpo técnico, que ha ido completando con el paso de los años, compuesto por Toni Ruiz (preparador físico), Iñaki Bea (segundo entrenador), Josu Anuzita (preparador de porteros) y Andoni Azkargorta (analista de los equipos rivales y asistente técnico). La mayoría de ellos ha trabajado con Mendilibar en otros clubes y le han seguido hasta Ipurua. La excepción es Andoni Azkargorta, quien comenzó a trabajar como ayudante de Gaizka Garitano (actual técnico del Athletic Club), espiando a los conjuntos contrarios, en la campaña 2014-2015, cuando el Eibar debutó en Primera, y siguió ejerciendo esta función cuando llegó Mendilibar en verano de 2015, pero con el tiempo también ha ejercido funciones de segundo técnico cuando Iñaki Bea todavía no tenía la titulación necesaria; aunque ya dispone de ella en el ejercicio actual (2020-2021).

Los cinco entrenadores, en activo, con más partidos

Mendilibar

403

Pellegrini337
Simeone329
Emery328
Alcaraz274

Empezó en el Arratia, en Regional Preferente, y ha acabado en Primera

Tras su periplo de futbolista (era centrocampista) en el Bilbao Athletic, CD Logroñés, Sestao, y Lemona -clubes de Segunda División y Segunda B-, el vizcaíno colgó las botas en 1994 sin haber podido jugar en Primera División. Siguió vinculado al fútbol como entrenador por inercia, ya que nunca pensó en tal posibilidad cuando era jugador. Con 33 años, comenzó de forma modesta, en el Arratia (temporada 1994-1995), un club vizcaíno de Regional Preferente, al que en su segunda campaña ascendió a Tercera División. Eso le permitió dirigir a equipos de la cantera del Athletic (cadete B del Athletic, Basconia, Bilbao Athletic, de nuevo Basconia, y Aurrera de Vitoria).

Es un buen gestor de grupos. Saca el máximo rendimiento de sus futbolistas, pero sin fustigarlos

Su vida cambió cuando decidió irse del País Vasco para aceptar la oferta del Lanzarote, un conjunto de canario de Segunda B al que dirigió dos campañas (2002-2003 y 2003-2004) y en el que coincidió con Toni Ruiz (preparador físico), disputando ambos la fase de ascenso a Segunda. Se había alejado de su familia para labrarse una carrera de entrenador. La apuesta salió bien, ya que el Eibar confió en él para la temporada 2004-2005 en Segunda División, dirigiendo al canario David Silva, con 18 años, quien aprendió mucho a sus órdenes. En la primera ocasión que Mendilibar llevó las riendas de los azulgranas, lucharon por el ascenso a Primera hasta la última jornada liguera, aunque no lo consiguieron. Casi una década después, Gaizka Garitano, a quien Mendilibar entrenó como futbolista en Ipurua en el ejercicio 2004-2005, logró el éxito con el Eibar.

Debutó en Primera en el banquillo del Athletic

La buena marcha del Eibar 2004-2005, le permitió cumplir uno de los sueños de cualquier técnico vizcaíno, entrenar al Athletic Club. Su presidente, Fernando Lamikiz, tras ser incapaz de renovar a Ernesto Valverde -con quien Mendilibar coincidió de futbolista en el Sestao-, le dio la oportunidad al preparador de Zaldibar de debutar en Primera División en el banquillo rojiblanco en verano de 2005. Su experiencia en el Athletic 2005-2006 fue muy corta, sólo 13 partidos oficiales (10 de liga, 1 de Copa del Rey, y 2 de la Copa Intertoto). Todo comenzó a torcerse cuando Lamikiz inscribió al Athletic en la Intertoto, una competición europea inventada para premiar a los mejores con un puesto en la Copa de la UEFA. El problema es que la Intertoto comenzó el 2 de julio, demasiado pronto, lo que obligó a trastocar la pretemporada. El 9 de julio, el Athletic fue eliminado en los penaltis en una eliminatoria a doble partido ante el Ecomax Cluj rumano, en la que ambos conjuntos ganaron 1-0 en sus respectivos campos.

Su estreno liguero fue mejor, con una victoria en un derbi Athletic-Real Sociedad (3-0) en San Mamés el 27 de agosto de 2005. Fue el único triunfo que consiguió en los 10 encuentros de Primera que dirigió (1 victoria, 3 empates, y 6 derrotas) antes de ser cesado por Lamikiz y sustituido por el entonces más experimentado Javier Clemente. Mendilibar pagó la novatada. Los ‘pesos pesados’ del vestuario rojiblanco no apoyaron a un técnico que obligaba a los futbolistas a meterse en una cuba con agua fría (con hielos dentro) después de los entrenamientos para prevenir lesiones musculares. Algunos ‘entendidos’ dijeron entonces que la Primera División le venía muy grande. Se equivocaron.

Cogió al Valladolid en Segunda, lo ascendió a Primera y lo mantuvo 2 temporadas

La carrera de Mendilibar se relanzó en el Valladolid 2006-07, que estaba en Segunda División y quería un equipo que jugara con el mismo descaro que el Eibar lo había hecho dos campañas antes en la división de plata. El equipo pucelano, donde jugaba como defensa central el hoy segundo entrenador azulgrana (Iñaki Bea), consiguió una racha de 29 partidos de liga sin conocer la derrota -récord de imbatibilidad en Segunda- que le dio el ascenso a Primera cuando todavía faltaban 8 jornadas ligueras para el final de un histórico ejercicio 2006-2007 en el que el Valladolid fue campeón liguero batiendo la marca de mejor puntuación (88 puntos).

Así, Mendilibar volvió a Primera, logrando la permanencia con los castellanos en las dos siguientes campañas (2007-08 y 2008-09). Fue destituido en su cuarto ejercicio (2009-2010) en el Nuevo Zorrilla tras la jornada 20, el 1 de febrero de 2010, por los malos resultados. Su sustituto, Onésimo Sánchez no pudo enderezar el rumbo de la nave blanquivioleta, que acabó descendiendo a Segunda. En Valladolid guardan un buen recuerdo de él y una peña todavía lleva su nombre.

Sustituyó a Camacho en Osasuna y también estuvo 4 campañas

En el Levante 2014-15 sólo estuvo 8 jornadas ligueras, su experiencia más amarga

Estuvo más de un año sin pisar los terrenos de juego, ya que el 14 de febrero de 2011 suplió al cesado José Antonio Camacho en el Osasuna 2010-11. Debutó en la jornada 24 con un triunfo (4-0) ante el Espanyol en El Sadar. En 15 encuentros ligueros obtuvo 8 triunfos, un empate, y 6 derrotas, lo suficiente para lograr la permanencia sin apuros. Eso le permitió completar otros dos ejercicios completos (2011-2012 y 2012-2013) en Pamplona, en los que se comprobó que la ‘garra’ de Mendilibar se adaptaba bien al bravo equipo navarro. En la campaña 2011-2012 el Osasuna acabó séptimo clasificado, a solo un punto de entrar en competición europea. El cambio en la presidencia del club rojillo le perjudicó -Pachi Izco lo dejó tras una década y en las elecciones del del 30 de junio de 2012 ganó Miguel Archanco-, porque aunque comenzó la temporada 2013-2014 en el banquillo, fue cesado por Archanco tras 3 derrotas seguidas en las 3 primeras jornadas ligueras. Su sustituto, el pamplonés Javi Gracia (actual técnico del Valencia), tampoco pudo reflotar la nave osasunista, que bajó a Segunda tras 14 campañas seguidas en Primera.

La siguiente aventura de Mendilibar también fue efímera, ya que en el Levante 2014-15 sólo estuvo 8 jornadas ligueras, en las que cosechó una victoria, 2 empates, y 5 derrotas. Fue relevado por Lucas Alcaraz, con el que los valencianos lograron la permanencia. La forma de jugar de Mendilibar, con el equipo defendiendo muy arriba, era completamente diferente a la que el Levante había actuado antes con Joaquín Caparrós de inquilino en el banquillo levantinista, con la zaga más replegada. Además, se había quedado sin uno de sus puntales, el portero Keylor Navas, un seguro atrás.

Al ser cesado tan pronto, Mendilibar tuvo tiempo de conocer bien al Eibar, que en la campaña 2014-2015 debutó en Primera con Gaizka Garitano, su alumno, como entrenador. El técnico de Zaldibar era asiduo de Ipurua, aprovechando la cercanía con su Zaldibar natal (9 kilómetros), donde sigue viviendo con humildad, como antes de haberse convertido en un clásico en el fútbol profesional.

Curiosamente, Mendilibar relevó en el Eibar a Gaizka Garitano, quien no siguió tras el descenso a Segunda División en mayo de 2015. Sin embargo, poco después ascendió en los despachos por el descenso administrativo del Elche. Un juez de la Liga de Fútbol Profesional (LFP) tomó la decisión el 5 de junio de descender al Elche por sus reiterados impagos a Hacienda. El 1 de julio de 2015, Mendilibar (fue presentado la víspera) volvió al equipo eibarrés con Alex Aranzabal de presidente azulgrana. Entonces todavía no se sabía si el Eibar jugaría en Primera o en Segunda -a mediados de julio el TAD (Tribunal Administrativo del Deporte) ratificó la decisión de la LFP-, pero Mendilibar apostó por una entidad que conocía a la perfección. El Eibar siguió en Primera y con Mendilibar se ha consolidado en la élite.

Iñaki Bea, segundo entrenador del Eibar: “Mendilibar es un entrenador que ve soluciones a los problemas”

 


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FUTBOL 16/17

Iñaki Bea Jauregi (Amurrio, Álava, 1978) es la única persona que ha conocido a José Luis Mendilibar en dos facetas distintas en el mismo equipo, como futbolista y segundo entrenador. Así, Iñaki Bea en su época de jugador (era defensa central) coincidió con Mendilibar en el Valladolid en tres temporadas (2006-2007, 2007-2008 y 2008-2009). Ambos comenzaron con el equipo pucelano en Segunda División y juntos lograron el ascenso a Primera División -quedando campeones- y la permanencia durante 2 campañas en la máxima categoría. Volvieron a juntarse en el Levante 2014-2015, cuando empezó a trabajar como ayudante de Mendilibar, de segundo entrenador. La experiencia vivida en Valencia, que sólo duró 4 meses, se repitió en el Eibar a partir de la campaña 2015-2016. Es uno de sus fieles ‘escuderos’ y un apoyo fundamental de Mendilibar por su buena relación con los jugadores, a los que está más cercano por su edad (42 años). En su época de futbolista en el Valladolid, el técnico de Zaldibar le abroncaba cuando intentaba hacer regates, algo que no era lo suyo. Ello no le impide alabar el lado humano de Mendilibar.

¿Cómo es Mendilibar como entrenador?

Hay entrenadores que han cambiado su forma de jugar o la manera de ver el fútbol. Hay gente que como técnico ha empezado a jugar de una manera y con el paso del tiempo ha ido cambiando. En cambio, Mendilibar, dentro de los matices que le tienes que dar a los equipos, porque no siempre puedes jugar a lo que tú quieres, mantiene unas señas de identidad. Yo, tanto en mi época de jugador como de técnico, percibo que el ‘míster’ sigue siendo fiel al fútbol que a él le gusta: jugar en campo contrario, intentar recuperar el balón lo antes posible y lo más arriba tras la pérdida del esférico. Eso que estamos viendo en el Eibar, lo ha intentado transmitir en sus anteriores equipos, como el Valladolid y el Osasuna.

Coincidieron por vez primera en el Valladolid en 2006, hace 14 años.

En la temporada 2006-2007 llegamos los dos al Valladolid; él como entrenador y yo como jugador. La campaña no comenzó bien, porque en pretemporada nos costó la forma de empezar a jugar. Aunque empezamos la liga con dos buenos encuentros, ganando al Sporting de Gijón (1-3) en El Molinón, y a la UD Las Palmas (2-0) en el Nuevo Zorrilla. Luego perdimos los dos siguientes partidos ligueros ante el Ciudad de Murcia en La Condomina (1-0), y en casa con el Poli Ejido (0-1); empatamos con el Xerez en Chapín (1-1) y sufrimos una derrota en el Nuevo Zorrilla con el Salamanca (2-3). A partir de entonces, estuvimos 29 partidos de liga sin perder, que es el récord de encuentros invicto en Segunda División, y logramos el ascenso a Primera División siendo además campeones de Segunda. Luego seguimos juntos otras dos campañas en Primera División. El Valladolid era un equipo que tenía unas señas de identidad super marcadas. El aficionado cuando iba a Zorrilla sabía lo que se iba a encontrar, un Valladolid sin complejos, un equipo muy valiente, que jugaba de tú a tú ante cualquier rival.

¿Mendilibar sigue siendo el mismo cuando se vuelven a encontrar en el Levante 2014-15 y en el Eibar 2015-16, ya como segundo entrenador?

En lo fundamental no ha cambiado, aunque sí ha variado algo los entrenamientos. Hay gente que evoluciona y otra que involuciona. Si llevas tanto tiempo en Primera, has evolucionado. Tú igual quieres jugar un poco más arriba, pero hay momentos en los encuentros en los que puedes interpretar que no se puede estar tan arriba. El ‘míster’ ha variado algunos matices en los entrenamientos, como las posesiones jugando con un 4-4-2, que antes no eran tan estructuradas como las de ahora. Pero es que el fútbol ha cambiado. Aunque juguemos con varios esquemas, un 4-4-2, un 4-2-3-1 ó un 4-3-3, la idea del fútbol sigue siendo la misma: intentar llegar pronto al área rival, darle mucha importancia a las segundas jugadas, apretar al rival tras la pérdida del balón, que los extremos no se ‘hundan’ (refiriéndose a que no se echen atrás), presionar arriba para evitar pases entre los laterales y los centrales. Eso sigue siendo lo mismo. La idea de juego es la misma. Tengo buenos recuerdos de él como entrenador. Me echaba broncas cuando intentaba regatear, y me recordaba que no sabía regatear. Se conformaba con que le pegara al balón para arriba. Sólo puedo estar agradecido a él. Es una persona sentida en el trato, fácil trabajar con él, exigente cuando tiene que serlo, super humano. Todos los que estamos a las órdenes de él, o alrededor, jugadores, técnicos, médicos, utilleros hablarán bien de él, porque es una persona muy humana y con muchas habilidades sociales.

¿Se ha tranquilizado con el tiempo o sigue siendo una ‘fiera’ a la hora de exigir intensidad en los entrenamientos y partidos?

Sigue siendo el mismo. Los años no pasan por él. Sigue teniendo la misma energía. Como entrenador le tuve tres temporadas, y ahora llevo con él desde 2014, cuando entrenamos unos meses al Levante. No le he visto nunca un día en que haya ‘bajado el pistón’. Puede tener un día mejor o peor, pero cuando llega al ‘verde’ se transforma. Para él, el futbol más que un trabajo es una pasión. Es lo que le gusta. El ‘verde’ le encanta. Ya puede hacer frío o llover, que él, durante la hora que dura el entrenamiento es increíble, no baja nunca el pistón. Eso dice que tiene ‘hambre’ para seguir siendo entrenador. Hay otros que con el tiempo se apagan, o son más observadores. Algún técnico se va haciendo mayor y los jugadores dicen: ‘se está haciendo viejo’, porque no tiene la misma energía para dirigir. En cambio, Mendilibar es puro ‘fuego’, igual que cuando entrenaba al Valladolid, porque yo lo he vivido entonces como jugador y ahora como entrenador.

“Mendilibar es natural, una persona sincera y justa”

¿Cómo se gana Mendilibar la atención de una plantilla en la que unos están contentos (los futbolistas que juegan) y otros, no tanto?

Yo la primera temporada en el Valladolid jugué mucho, la segunda poco, y la tercera bastante. Un futbolista cuando no juega siempre piensa: ‘el cabrón este no me pone’. Eso pasa siempre, pero Mendilibar le da naturalidad a las cosas, es franco con la gente, sincero y justo. Es un entrenador justo. Con Mendilibar, un jugador que entrena bien, si el titular en ese puesto no puede jugar, y el suplente lo hace bien un partido; no le tiembla el pulso para seguir alineando al suplente. Mendilibar es ‘natural’, una persona muy sincera y justa. Con esas cualidades y valores que él tiene… Todos queremos ser como es él, pero igual no tenemos esos valores, o no sabemos transmitirlos. Es una de las cosas que más le identifican. Hace un tiempo estuve en casa de un antiguo compañero que no jugaba con Mendilibar, y que le dijo que no contaba con él en la época del Valladolid. Hablando con él me dijo que le tenía cariño a Mendilibar: ‘no contaba conmigo, pero qué bien me trató’. Es importante el lado humano del entrenador; y el lado humano de él es muy bueno.

¿Cuál es el secreto de Mendilibar para que nunca le haya faltado trabajo como técnico, a pesar de que, como cualquier entrenador, ha sido cesado en varias ocasiones (4), con el tiempo se haya convertido en el más veterano o longevo en Primera División?

Al final él en Valladolid hizo 3 temporadas muy buenas y fue cesado en la cuarta campaña. Es muy fiel a los equipos en los que ha estado, como el Valladolid, el Osasuna o el Eibar. Ha estado seguido un mínimo de 4 campañas y en el Eibar lleva más tiempo (5 ejercicios completos y está comenzando la sexta campaña consecutiva). Cuando firmas a ‘Mendi’, sabes cómo es él, e inicias un proyecto con él. A los entrenadores lo que les puede ‘matar’ (entre comillas) es el desgaste que pueden tener, con jugadores, dirección deportiva o presidente. Mendilibar tiene un trato muy sencillo y fácil, lo que también ayuda. Como tienes un trato fácil con él, los jugadores están cómodos y las personas que integran el club, también. Es una persona muy exigente, pero también muy de dar premios, y de reconocer el trabajo. Eso no desgasta y por eso gusta a los clubes. Mendilibar es un entrenador que ve soluciones a los problemas. En cambio, otras personas no ven soluciones, sino problemas. Eso es importante en cualquier ámbito. Si en una ferretería o un taller, el jefe tiene peor carácter, siempre va a haber un desgaste. Y ese desgaste va a hacer que la convivencia del grupo no sea tan buena. Eso le ha ayudado a que todo fluya, a que casi todo el mundo esté contento. Es un entrenador, un jefe, exigente y con carácter; pero al mismo tiempo da premios y reconoce el trabajo. Si casi todo el mundo está cómodo, se puede salir de situaciones difíciles como un bloque, sin individualidades.

El Eibar y Mendilibar están hechos el uno para el otro. El ‘espíritu Mendilibar’ ha convertido al Eibar en un clásico en Primera División. ¿Ese ‘matrimonio’ entre el Eibar y Mendilibar puede perdurar muchos años?

Eibar es una ciudad pequeña de 27.000 habitantes, que destaca por su sacrificio. Me refiero a la sociedad eibarresa en general. Ha habido mucho ‘mestizaje’, ha sido una ciudad industrial a la que ha venido mucha gente de fuera a trabajar. El patrón se iba a ‘tomar vinos’ con los trabajadores en Eibar, esa es una historia que siempre se cuenta. Eso mismo es lo que es el ‘míster’, una persona super natural. Vas en el autobús jugando a las cartas, pero al día siguiente si él cree que no te debe alinear, no te va a poner. Que el patrón alterne con los trabajadores es el mejor ejemplo de lo que ha sido la ciudad industrial de Eibar. Y Mendilibar es ese espejo. En el equipo ha habido grandes futbolistas, que nos han ayudado. Para ser un buen entrenador, estás en manos de los jugadores. ‘Mendi’ ha sacado buen rendimiento a grandes futbolistas, a los que ha hecho dar un paso adelante. Vinieron al Eibar siendo jugadores que no habían actuado en Primera División, y el ‘míster’ les ha hecho jugar en equipos punteros. ¿Eran buenos? Sí, pero Mendilibar les ha convencido de que con trabajo y sacrificio, se puede llegar mucho más lejos. Esos futbolistas eran técnicamente buenos, pero hay otra parte del fútbol que ‘Mendi’ les ha dado, la intensidad, el ritmo, el querer, el ‘apretar’ siempre al rival cerca de su portería. Ese afán competitivo es lo que a esos jugadores les ha hecho madurar.

“En la temporada 2004-2005 el Eibar me sirvió para darme a conocer, porque entonces empezaba mi carrera. Cuando regresé a Ipurua en la campaña 2015-2016, venía de épocas peores, y me he dado cuenta de que no soy tan inútil como técnico”

“A veces se dice que segundas partes nunca fueron buenas. Pero para mí era volver a casa, aunque cuando firmé con el Eibar en 2015, aún no sabía si jugaríamos en Primera División o Segunda. No me lo pensé mucho. Cuando se supo que Gaizka Garitano no seguía, adelante. Sabía que podíamos armar un equipo majo, porque la situación económica del Eibar es muy buena y los ingresos por televisión son muy grandes”

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“Se juega como se entrena. A mí me gusta entrenar con mucha intensidad. Comparado con algunos otros entrenadores a los que he visto trabajar, yo exijo más intensidad. No sé si eso es bueno o malo, porque lo importante es que el equipo llegue con nervio y chispa al día del partido”

“A mí se me conoce de sobra como entrenador. Yo quiero equipos agresivos con balón y sin balón. Cuando lo tenemos buscamos especular poco, llegar rápido por banda, sacar centros, ocupar espacios cerca del área rival… Y cuando lo perdemos, pretendemos recuperar el esférico lo antes posible presionando en campo contrario. Preferimos evitar replegarnos. No queremos esperar a que se acerquen a nuestra portería para apretar. Esa es la idea de juego de este Eibar”

“El Barcelona ha triunfado con un estilo de tener el balón, de combinar… Y parece que todo lo que no sea eso, ya no es fútbol. A ver, a esto se puede jugar de muchas formas. Y el fútbol también es defender”

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“Yo como futbolista era un ‘mingafría’ que se creía bueno, rápido; aunque mi debilidad física y psicológica me impidió dar la talla suficiente para llegar hasta arriba. Tengo esa espinita clavada. Por eso, ahora como entrenador, no quiero que los jugadores con condiciones se queden en el camino”

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“Caer bien a todos los futbolistas es imposible. Intento tratarles sin excesivas diferencias, ni engañar. Cuando hablo con ellos, les digo lo que pienso, mi verdad, y entonces poco pueden decirte. No regalo nada, sólo premio los méritos de cada uno”

“Siempre he sido un entrenador cercano al jugador. Desde que empecé. Soy de los que piensa que es mejor que el futbolista vaya contento a entrenar, y no de mala gana. Tal vez el que me conozca sólo de los partidos me verá con cara de mala leche, pero creo que soy un tío llevadero, antes de los partidos, después, y también en los entrenamientos. Trato de dar confianza al jugador”

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“La plantilla se identifica con lo que trabajamos y eso es crucial, porque de lo contrario terminas cayendo tarde o temprano”

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“Mis ideas sobre el juego no han cambiado. Sí que veo las cosas con calma, no soy tan caliente. Antes, a los 20 minutos igual cambiaba a un jugador, y ahora me cuesta más”

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“Es un privilegio entrenar en Primera, probablemente la mejor liga del mundo, porque sólo hay 20 equipos y encima sin moverme demasiado de mi entorno. No puedo pedir más en el Eibar”

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“Los entrenadores sabemos que, cuando los resultados no llegan, estamos ahí, a punto de que nos echen”

“En el fútbol no hay memoria. Les ha pasado a muchos entrenadores. Subes a un equipo que lleva mucho tiempo sin estar en una categoría, y a la octava jornada te echan. Eres el mismo de hace cuatro meses, el que ascendió al equipo. Igual no es solo culpa del entrenador (refiriéndose a que otra persona hace los fichajes), pero es el que paga”

“Lo que menos me gusta del fútbol profesional es el entorno. Cuando vas bien eres un fenómeno, y cuando no vas bien eres muy malo. No hay término medio porque el término medio no vende. Y a mí me cuesta aceptar eso. Incluso cuando voy bien, prefiero aislarme”

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“Cuando llegué al Valladolid hablé con los capitanes y les comenté mi idea de entrenamientos y de juego. Me dijeron que tenían ganas de jugar, así porque llevaban dos años pensando que iban a ascender haciendo el tiqui-taca. Me dijeron que ya era hora de que alguien les pidiera correr y presionar. Eso sí, aparte del ‘feeling’, es fundamental que al principio te acompañen los resultados. Los jugadores pueden creer en ti, pero si pierdes un partido, y el siguiente, y el siguiente, la gente ya empieza a preguntarse si le estás vendiendo una milonga”

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“Mis dos primeros años en Pamplona fueron los mejores, pero todo el mundo se volvió un poco loco con el cambio de directiva en el Osasuna”

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“A David Silva lo tuve en el Eibar. Hay muchos jugadores muy buenos, pero David cumple todo lo que me gusta en un futbolista. Técnicamente es muy bueno, es descarado, valiente y nunca se esconde. Es muy competitivo. Fuera del campo parece una mosquita muerta, pero dentro es un cabrón para el contrario. Quizás le falta un poco de gol, pero lo tendrá”

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“Hay veces que pides adelgazar a los jugadores, y al principio no te obedecen; pero luego presumen por el vestuario”

“Al empezar mi carrera prohibían los piercings u otros adornos a los futbolistas. Ahora no puedes decirles nada. Es lo que hay, y nos echamos unas risas”

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No contaba con que Leo Messi pudiera descansar en un partido en el Camp Nou pensando en la Champions de la siguiente semana y bromeó. “Descansa en el partido, el cabrón de él. Sabe cuándo descansar, cuándo participar, si le dan libre el día lo pasaría peor viéndolo desde la grada y se cansaría más. No cuento con eso”.

De hecho, explicó una anécdota del pasado que explica su teoría. “Una vez con Osasuna fuimos allí en Copa, esa mañana se desconvocó porque tenía las tripas mal, estaba malo, con fiebre. Después de comer se convocó a sí mismo, estaba en el banquillo, íbamos 2-0 perdiendo y le veo calentar. Digo: ‘Este qué hace, ¿no estaba en casa?’ Sale y nos mete dos goles. No cuento con que no esté”.

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Mendilibar e Inui han protagonizado mil anécdotas: “¡Tienes que ser más descarado!’, le grité una vez. ¡Y se me ríe el cabrón! Entonces le pregunto: ¿Qué te he dicho? Y me contesta: ‘Por la derecha’. ¡Me cago en la leche! Suerte que Sergi Enrich le insistió a su manera: ‘No, ‘Taka’, el míster dice que seas valiente, que hagas lo que te salga del rabo con el balón’.

“Taka’ es muy reservado, muy tímido… Es incluso demasiado obediente, a veces le tengo que decir que no me haga ni puñetero caso (risas). Le digo que centre y centra. Le digo que pase y pasa. No improvisa. Es japonés hasta la médula. Pero todos los compañeros están encantados con él”.

“Taka es salao. Es buen tipo. Es japonés, pero es muy salado. Hay que entender su humor. Nos mete un gol y luego me pide perdón… ¡Pues no nos lo metas! Nos hemos llevado muy bien y nos vamos a llevar muy bien. Es un buen tipo. Algo habrá aprendido en el Betis, ¡Ay, en el Betis no, que no jugaba! Lo habrá aprendido en Eibar…”.

En una ocasión tras un partido en el que Inui tuvo varias ocasiones que no pudo materializar, señaló: “Claro, tiene los ojos tan pequeños el cabrón que no ve bien la portería”.

Cuando se fue al Betis, le dedicó: “Estamos contentísimos de cómo ha estado con nosotros. Es un jugador que no entendía ni papa cuando llegó, que ahora tampoco habla el idioma, pero el fútbol sí. Es de los mejores jugadores que he tenido, de los que mejor ha entendido mi percepción del fútbol”.

“Creo que Muto es mucho más abierto que Taka, creo que va a aprender incluso hasta euskera, así como el otro no ha aprendido nada, no sé si le ha olvidado el japonés incluso”.

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0-3 al descanso. El preparador armero, tal y como captaron las cámaras de ‘El Día Después’ en Movistar, aprovechando que el madridista Lucas estaba cerca de él le dijo en tono jocoso: “¡Parad un poco, cabrones!”. El jugador le contestó y acabó esbozando una sonrisa antes de proseguir con su carrera en la banda de Ipurua. El Madrid, por medio de Valverde, anotó el 0-4.

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Rara vez el videomarcador suele ser protagonista en el mundo del fútbol, pero el del José de Zorrilla mientras se anunciaban los suplentes del Eibar, aprovechó para cambiarle el nombre a José Luis: Mendilibar Simeone. Y es que el último equipo que visitó Zorrilla fue el Atlético de Madrid. La afición pucelana se hizo eco en las redes de este lapsus, incluso imitando el habitual cántico del Wanda Metropolitano: “Ole ole ole Mendilibar Simeone”.

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Cuestionado por el VAR, Mendilibar fue tajante: “No confío para nada en él ni en quien echa las líneas de este. Las máquinas las manejan las personas y habrá gente que sepa manejarlas bien y gente que no, o gente que no quiera hacerlo bien. No tengo ni idea. Lo que está claro es que cada vez hay más confusión, y es señal de que no se hacen bien las cosas” afirmó.

“Me da la sensación de que el que arbitra es el de Madrid. Es muy difícil fallar con el VAR porque tardan mucho en pitar, dejan seguir y cuando les chivan toman la decisión. Al final esto va a parecer fútbol americano y llegará el día en el que podamos cambiar a los once jugadores en cada jugada”.

Preguntado por si metería a algún exfutbolista a la sala de videoarbitraje, resolvió: “Yo los quitaría a todos. Es verdad que hay ocasiones en las que se han pitado cosas a nuestro favor, cosas que no se ven a simple vista y el VAR ha aclarado. Pero nos prometían que se iba a aclarar todo y es imposible”, sentenció. Entre sus compañeros de profesión cada vez hay más adeptos que se quejan del VAR. Algo de lo que Mendilibar es consciente: “Según como vaya afectando el VAR a cada uno, hay entrenadores que se van sumando poco a poco a la protesta”.

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Un futbolista que estuvo mucho tiempo a sus órdenes suele decir de él que es un entrenador fantástico, de los mejores, pero que jamás podría entrenar a un grande: “Las estrellitas no le consentirían las broncas que echa y los periodistas lo matarían si diera en el Barça o en el Madrid las respuestas que da en el Eibar”.

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A Orellana también le reservó una sorpresa: “Es un ratón verde colorado. No sabes cómo pillarle. Si tiene el día malo es un cabroncete. Le tienes que entender porque si no te puede mandar a tomar por saco y le pierdes. Y entonces es peor».

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“Ramis no se mueve rápido ni hacia delante ni hacia detrás, tampoco hará ningún ‘sprint’, pero siempre está bien colocado. Podría ir en silla de ruedas y seguiría siendo el mejor central que tenemos”, indicó en una ocasión. Y en otra: “No cambiaría a Borja Bastón por nadie, ni por Luis Suárez”.

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“Hay campos de entrenamiento que parecen aeropuertos, llenos de conos, muñecos, vallas, cinturones para hacer arrastres… Igual que los porteros. Que si pelotas de tenis… Cualquier día alguien empezará con bolas de golf. Estamos perdiendo la sencillez en el fútbol”.

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“Aquí, en Eibar, conservamos ese aroma del fútbol antiguo, con un estadio tan pequeño, tan lluvioso, pero es verdad que el fútbol cambió tanto que el único que no lo hizo fue el balón”

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“No me gusta el elogio. No te sirve casi nunca para corregir errores. Por eso es verdad que me asusta un poco cuando ganamos varios partidos seguidos. Tarde o temprano, llega el batacazo. Por eso siempre les digo a los futbolistas que debemos tener las orejas tiesas como los perros”.

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“A mí siempre me ha gustado entrenarme. Eso no quiere decir que siempre lo hiciera a tope. Me gustaba ir a los entrenamientos. Luego igual me tildaban de tener poca sangre… Como decía Javier Clemente, de mingafría, pero no por vago. En la competición tenía más responsabilidad encima y no rendía igual”.

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“Siempre me he llevado bien con los árbitros. A ver: se me ve hablar mucho con ellos, pero el 90% de las veces es para bien. Otra cosa es que, por mi forma de ser, los gestos sean más ostensibles, pero hay otros que por lo bajini son más cabrones que yo”.

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“Espero que desde el 4 de enero no preguntéis, tocando los huevos, que si me quedo, renuevo o me voy. Esta es la tercera vez que lo digo. Aquí se planta este asunto. Y al próximo que la pregunte…”.

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