“¿Lo peor que pueden decir de mí? Que juego demasiado simple”
Lo avisamos a finales de octubre: la clave de Guardiola era Rayan Cherki. Desde entonces, han pasado seis meses y el atacante franco-argelino está a punto de registrar dobles dígitos en goles y asistencias (9 tantos y 13 pases de gol) en su primer curso en Inglaterra. Sus últimas contribuciones, dos ‘regalos’ a O’Reilly y Guéhi para tumbar al Chelsea en Stamford Bridge y depender de sí mismos para ganar la Premier League, lo confirman. Una joya de valor incalculable para el técnico catalán.
Su llegada prometía grandes cosas en verano. El City se aprovechó de la endeble situación del Olympique de Lyon y pagó solo 36,5 millones de euros por él. A sus 22 años venía de confirmarse como uno de los mayores talentos del fútbol mundial tras ofrecer una temporada excelsa en Francia, con 13 goles y 21 asistencias, pero debía despejar varias dudas.

Rayan Cherki ficha por el Manchester City / MANCHESTER CITY
Primero, tenía que dejar claro que, de una vez por todas, estaba centrado al cien por cien en el fútbol. Después, que podía encajar en un sistema tan medido y detallado como el de Guardiola. Tercero y, por último, que la Premier League no le venía grande. Aunque, para este último punto, solo hizo falta verle calentar.
Una sensibilidad única
Cherki tiene una sensibilidad única con el balón. Es ambidiestro, tiene un control sensacional de su cuerpo y es de esos futbolistas que dan la sensación de que flotan por el césped. Tiene una visión de juego especial, como si el tiempo, para él, fuese más despacio que para el resto. Encuentra huecos que nadie ve y tiene el talento necesario para poner el balón en el punto exacto que demanda la jugada. Una genialidad suya puede desatascar un partido, y eso, en grandes escenarios, se traduce en títulos.
Titular en los últimos cuatro partidos, Guardiola sabe que es el futbolista más mágico de su plantilla e intenta encontrarle acomodo en el once sin limitar su creatividad. Cuando lo consigue, su City crece exponencialmente.
El partido contra el Chelsea en Stamford Bridge fue la enésima muestra de ello. Era clave para meter miedo de verdad al Arsenal en la pelea por la Premier y Cherki, lejos de esconderse, lo resolvió con dos chispazos en el segundo tiempo: un centro perfecto a la cabeza de O’Reilly en el 0-1 y, cinco minutos después, un jugadón en la frontal del área del Chelsea que concluyó con un pase filtrado a los pies de Guéhi para que, solo, batiera a Robert Sánchez.

Cherki, en Stamford Bridge / EFE
Sus palabras en ‘France Football’ reflejan la sensibilidad que tiene con el balón: “Intento acariciarla, no puedo hacerle daño a la pelota. Son cosas que quizá no se noten, pero puedo ver en algunos toques que a la pelota no le gusta. Es como tener un gato. Un gato no se acercará a ti si no le caes bien, si no le gusta cómo lo acaricias. Cuando tengo la pelota quiero que la gente diga: ‘¿Cómo lo hizo? ¿Cómo lo vio?’. Nos encantan las cosas que brillan”.
¿Qué tipo de jugador no quiero ser nunca? Aquel que la pasa hacia atrás cuando hay que ir hacia adelante
Un futbolista que se atreve, que mira hacia adelante y que empuja a su equipo: “¿Qué tipo de jugador no quiero ser nunca? Aquel que la pasa hacia atrás cuando hay que ir hacia adelante. ¿Lo peor que podrías decir de mí? Que juego demasiado simple”. Ah, y también es un gran interesado en el arte.
El arte y el fútbol
“Todavía pinto. Menos que antes, pero observo arte, me mantengo interesado. Hace poco, con alguien cercano, hablamos de un cuadro —un Fontana— que él compró. También hablé de arte con Konaté. Si tuviera una hoja de papel ahora mismo, habría dibujado. Durante el tratamiento, hay una tablet que uso para tomar notas y dibujar todo lo que pasa por mi cabeza: etiquetas, mariposas, peces… ¿El fútbol es una ciencia o un arte? El fútbol es una mezcla de ambos. El lado de la ciencia es cómo se ejecuta el movimiento; el lado del arte es la eficacia del gesto”.

Cherki, jugador del Manchester City / EFE
“No digo que sea Picasso, pero cuando él pintó sus primeros lienzos decía: ‘Estoy haciendo arte’. Sin embargo, cuando llegó el éxito, tuvo que decir: ‘He logrado hacer arte’. Aun así, esos primeros lienzos eran extraordinarios, mientras que, al final, ya no podíamos entenderlos. Así que intento hacer arte, pero son los demás quienes lo interpretan. ¿Es magia, basura, hermoso o eficaz?”, señaló sobre su intención al jugar al deporte rey.
Si le preguntan a Guardiola, aunque a veces se ponga de los nervios con su desparpajo, tiene claro que su jugador es un artista.
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