<
>

El fin de Müller, el ogro de las noches negras del Barça


Un tipo alto, desgarbado, flaco, con pintas de otra época… si alguien pensase en Thomas Müller, la primera imagen que se le vendría a la cabeza es la de un jugador de otra época. Sin ser el más habilidoso ni el más fuerte, tampoco el más rápido, el alemán se ha hartado a ganar títulos a base de dos habilidades tan simples como difíciles de atesorar: intuición e inteligencia. 25 años después de jurar amor eterno al Bayern de Múnich, el alemán dice adiós dejando atrás un legado imborrable para el mundo del fútbol.

.

Etiquetas

, , , ,

Siguiente

Deja tu comentario