De Bruyne desahogó la rabia acumulada en la Champions contra su “enemigo” Courtois

El belga se impuso en la eliminación con un ‘zapatazo’ que dejó todo abierto para el partido
De Bruyne y Courtois son los protagonistas de un lío de faldas desde hace un año
La Liga de Campeones nunca tiene un lado muy generoso con Kevin De Bruyne. Muchos recordaron sus quejas cuando dejaron lesionado la final de 2021 al Chelsea con mucho Havertz. Todavía le dio un título, pero parece que la historia podría cambiar y la centrocampista belga dio el primer paso ante el Real Madrid con un gol que dio vida al Manchester City.
Si en la primera parte fue Vinícius quien sacó el rifle, en la segunda De Bruyne hizo lo propio para nivela la balanza. Un error en una entrada de Camavinga, la falta de intensidad de Rodrygo para corregir a su compañero y un robo de balón del City, dejó la pelota en los pies del belgian, que secó un zapatazo imposible para Thibaut Courtois. Record que los dos compatriotas, otros amigos, dejaron de hablarse hace unos años por un lío de faldas. El portero y el ex ‘cityzen’ son los protagonistas de una historia de amor que dinamiza la convivencia de la selección belga.
Fue el décimo gol de Kevin De Bruyne esta temporada. Para un centrocampista es una cifra más que aceptable. Junto a sus 24 asistencias en 44 partidos, prestigió una época de uno de los jugadores clave de Pep Guardiola, que celebró a su jugador tanto como hincha de los más.
Hasta ese momento, De Bruyne no había pasado desapercibido. Canalizó casi todo el juego del conjunto inglés. Fue la proyección de Guardiola sobre el césped y el City llegó a depositar casi un 70 por ciento en la primera parte. Y, cuando el partido era menos dominante en el segundo, parecía sólo un latigazo que entrará en la historia de las gargantas que mataron al Real Madrid en el estadio Santiago Bernabéu.
De Bruyne hizo lo que Haaland hubiera deseado. Fue el autor del lote que da muchas opciones al City para acceder a la final. Para De Bruyne, su gol tiene un doble significado: está a un paso de buscar el círculo y asomarse por segunda vez a un título que el Chelsea le negó hace dos años.
Así, llorando saltaba al césped tras una entrada de Rüdiger, que ahora podía llegar hasta el final por falta del belga. Para ello, en dos años De Bruyne pasó las lágrimas a la iraeso que supo reavivar con una emotiva celebración que puede valer un final.
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