¿Buceo en lagos de montaña? Este club lo hizo primero

Pep Fillat no imaginaba que sus primeros pasos en el mundo del buceo acabarían gestando una revolución subacuática en el país. De joven trabajó 10 años en el desaparecido Club Mediterránee del Cap de Creus, en pleno Paraje de Tudela, y recorría “villages” que tenían por todo el mundo como responsable de actividades náuticas. En los Alpes suizos le sorprendió ver que nadie buceaba las preciosas aguas de los lagos, de una claridad casi mágica, solo hacían vela. Pero investigó y descubrió que en Francia sí se practicaba buceo de altitud y bajo hielo, y aquel hallazgo marcó el rumbo de su carrera.
Por motivos familiares volvió a Tremp, en su Pirineo natal, ocupó un puesto en el ayuntamiento y dedicó tantas horas libres como pudo a explorar por su cuenta los embalses del Pallars: Sant Antoni, la Torreta, Sallent… Hasta que, en 2007, dio el paso y fundó el primer centro oficial de buceo de montaña en Cataluña y España: el Club Busseig Pallars.
Sorpresa bajo el pantano de Sallent, a más de 1700 metros de altitud
Distinciones y un récord imbatido
Organizaba numerosas actividades deportivas, adaptadas a las condiciones de los lagos de montaña y muy pronto se convirtió en un referente. Entre ellas destacaban la fotografía y el vídeo subacuático; el buceo en altitud, donde “cambian todos los parámetros de descompresión” y se debe llevar el traje seco, “imprescindible porque las aguas permanecen frías prácticamente todo el año”. La guinda del pastel era el buceo bajo hielo, una experiencia extrema que llamó la atención de los medios y que incluso fue protagonista de un reportaje en el programa Thalassa de Televisió de Catalunya.
El éxito deportivo fue notable: quedaron cuatro veces campeones de Cataluña en vídeo subacuático junto a Marc Pedrals, participaron en seis campeonatos de España y recibieron premios de la Generalitat de Catalunya en la Festa de l’Esport. “Y tenemos el récord europeo de buceo en altitud, 25 metros de profundidad en el lago de Certascan, una marca que todavía no ha sido superada”, añade orgulloso. Un último apunte, también entrenaron a los primeros buceadores de la Unidad Militar de Emergencias (UME) y a aspirantes a la Guardia Civil.
“Tenemos el récord europeo de buceo en altitud, 25 metros de profundidad en el lago de Certascan, una marca que todavía no ha sido superada”
El lago de Certascan se encuentra a 2236m, es de origen glacial y está considerado el más grande de los Pirineos
El camino de la arqueología submarina
En 2013 conoció a Gustau Vivar, doctor en Arqueología, especializado en arqueología subacuática, y se animaron a abrir juntos una nueva línea de actividad, la investigación científica. Fue una decisión acertada y de consecuencias positivas porque al año siguiente, Fillat fue seleccionado para crear y dirigir el Comité Científico Nacional de la Federación Española de Actividades Subacuáticas (FEDAS). Lo hizo durante una década (2014-2024). Actualmente, es el secretario general del comité científico de la Confederación Mundial de Actividades Subacuáticas que fundó (CMAS), organismo que fundó y presidió el oceanógrafo Jacques Cousteau.
A bordo del ATON, un barco de la Barcelona olímpica
El proyecto más reciente y ambicioso de Pep Fillat y Gustau Vivar es la recuperación del “ATON”, un barco con historia olímpica. Construido en Estados Unidos y traído a España para los Juegos Olímpicos de Barcelona ’92, fue utilizado para transportar a los jueces de las regatas de vela. Tras ser donado al Club Náutico de Villajoyosa para un proyecto arqueológico que no llegó a realizarse, Pep y Gustau asumieron el reto de restaurarlo, convencidos de su potencial. Aunque en Cataluña existía cierta infraestructura para la arqueología subacuática, faltaban iniciativas privadas. Su decisión ha cubierto ese vacío: “ponemos a disposición la embarcación, los materiales y el personal con formación deportiva y científica necesarios para cada misión.”
El barco ATON fue utilizado durante los juegos olímpicos de Barcelona’92
Es pequeño pero funcional, tiene capacidad para doce personas y espacio para equipos y ordenadores de buceo científico. Tiene base en l’Escala, en l’Alt Empordà, y entre el 30% y el 40% de los ingresos generados por el buceo recreativo, técnico y competitivo que ofrece el club se destina a proyectos de arqueología subacuática, “de esta manera se reducen costes y se garantiza la continuidad de las investigaciones”, subraya Vivar, “el deporte se ha convertido en mecenas indirecto”, concluye.
Estos días lo preparan para unas tareas de excavación del “Sec”, un pecio púnico hundido a mediados del siglo IV a.C. en Mallorca, un trabajo que exige una pasión y una profesionalidad tan profunda como la de los miembros del Club Busseig Pallars.