La primera palabra que viene a la mente cuando se cita a Vicente del Bosque (69 años) es consenso. El seleccionador del 2010 convive con el ruido del fútbol y de la sociedad pero apuesta siempre por la concordia. Está orgulloso de lo logrado pero sobre todo del respeto y admiración que despertó su equipo.
Diez años después, ¿qué es lo primero que le viene a la mente?Que han pasado muy deprisa y que la vida sigue y después que, en un país que es tan moderno, el fútbol se unió para demostrar también que era un síntoma de esa modernidad. Siempre recuerdo el triunfo pero también por qué logramos. Además, él de reconocer que tuvo algo de suerte.
¿Cuáles fueron las claves?
Hicimos cosas muy bien y el triunfo fue la consecuencia de los factores que ayudan en el fútbol español se pusiera arriba, como es la formación de los entrenadores, las instalaciones que tenemos, el trabajo que se ha hecho con los jóvenes y, en definitiva , la estructura del fútbol español. Creo que debo decir y, más en este momento, que Ángel María Villar (expresidente de la Federación Española), fue un hombre importante en este trabajo durante tantos años, igual que su secretario general, Jorge Pérez. Fueron figuras clave para la transformación.
Cuatro cruces disputó España y los cuatro los superó por 1-0. Paradójico teniendo en cuenta que era un equipo de ataque.
Tuvimos las líneas juntas, presionamos más atrás o más adelante en función de las circunstancias y tuvimos buena posesión pero nos faltó un poco de profundidad. Pero estos torneos exigen lo que realmente hicimos bien.
Teniendo en cuenta el historial de decepciones que traía España llega el primer día y pierden con Suiza. ¿Cómo gestionó el revés?No estamos preparados para esa derrota pero reaccionamos bien. El discurso que dimos fue parejo a las decisiones que tomamos. Dijimos a los jugadores que habían hecho una clasificación impecable y que tenían un estilo y no cambiamos nada. El segundo día jugamos casi con los mismos y seguimos con la misma idea que era nuestra seña de identidad. No dimos ningún bandazo y eso fue lo mejor de nuestra gestión.
Usted tendría al día siguiente que si aún fuera jugador querría ser como Busquets.
Teníamos confianza en Busquets, había una opinión contraria a que jugáramos con el doble pivote Busquets-Xabi Alonso. Desde Barcelona se pedía que no jugara Xabi y desde Madrid que no lo hiciera Sergio. Era una pareja muy importante para nuestro juego. Pensaban en el equipo. Los necesitábamos.
España nunca había jugado una final del Mundial. ¿La vida como una presión o cómo una oportunidad histórica?
Como una oportunidad histórica. Estábamos en una posición que hubiéramos firmado todos los que vivimos allí desde hace años atrás.
No expresaba mucho sus emociones pero tras marcar Iniesta, ¿cómo guardar mantener el templo?
No fue nada preparado. Este es un deporte de emociones, pero tuve la sensación de mantener un equilibrio emocional para que el equipo pudiera jugar los últimos minutos con la cabeza y que no pusiéramos en peligro la victoria. Era el momento de la tranquilidad y de saber jugar.
Confiese, ¿cuántas veces ha visto la final?
Pues la he visto ahora entera en estos días de confinamiento. Él vio el Mundial 2010 y la Eurocopa 2012. Al verlos con el paso del tiempo y sabiendo el resultado haces una valoración más fría. Me da la impresión de que hicimos cosas bastante bien y también de que tuvimos suerte en algunos momentos, y no lo digo en demérito de los jugadores.
Desde el punto de vista sociológico se generó un consenso en torno a la selección y el seleccionador. ¿Eso es una de las cosas que más le enorgullece?
Sí, porque la mayoría estaba a favor de un equipo de fútbol español que nos representaba. Ahí hubo una sana intención de todos o casi todos apoyamos a equipo. En estos años visitó todas las provincias de España y logró detectar el gran nivel de apoyo que tenía esa selección.
En circunstancias como las actuales de la pandemia, ¿cree que hay que mirarse en ese espejo, volver a ese espíritu?
Pues sin ninguna duda. Tendríamos que trasladar ese espíritu de concordia y de hablar bien del adversario y tener una sana intención de luchar en un momento difícil para poder tener cada día un mejor país y una mejor sociedad.
Hace semanas criticó unas palabras que dijo VOX sobre el 8-M y la pandemia. ¿Le molesta que alguien se intente apropiado de la españolidad de una cierta manera?
Hay cosas en la vida que nos deben unir a todos y en este momento con la situación dramática que se ha vivido y con una gran incertidumbre la sociedad ha aguantado con una gran lealtad. En estas circunstancias, solicitamos que tengamos una unión mayor en todos los sentidos para intentar salir adelante. Ya habrá tiempo para analizar si ha tenido cosas que se han hecho mal o no. Hay que ser justos y valorar lo que se ha hecho bien y criticar lo malo pero con un poco de orden y de prudencia.
Nunca ha dejado de ser madridista pero desde ese madridismo ha logrado el respeto de la gran mayoría. ¿Esto cómo se hace?Pues es que debe de ser así. Estuve 36 años en un club que me formó para la vida y lo que defiendo y lo que defiendo siempre. Pero antes defiendo al fútbol, lo que es una pasión y una emoción para mí. Me podría haber dedicado estos últimos años a estar en una emisora o en un periódico opinando y yo he tenido al margen porque no quiero inclinarme por nadie. Quiero ser lo más neutral posible pero siempre desde un sentimiento madridista. Todos debemos ser de algún equipo, ¿no?
¿Le ha llamado algún jugador de la época por el aniversario?
No, pero tengo un aprecio personal extraordinario hacia todos. Fueron nuestros héroes y los llevo en mi corazón. El otro día dijo Valdano que los argentinos tienen un grupo de whatsapp de jugadores que fueron campeones del mundo. No estaríamos mal tenerlo. Pero no ha visto a nadie ni ha hablado con nadie.
¿Cómo ve el futuro de la selección española a medio plazo?
Vamos a estar luchando con los mejores. Siempre considera el referente de lo que hicimos en el sentido de que nada es imposible.









