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Sant Cugat FC, club pionero del fútbol femenino, revoluciona el deporte con 180 jugadoras y logros históricos



Con más de un siglo de historia, el Sant Cugat FC es uno de los clubes pioneros en la apuesta por el fútbol femenino. Creó su primer equipo en la temporada 1971-1972 con un grupo de chicas apasionadas y decididas a romper moldes. Sin saberlo, sentaron las bases de lo que hoy es la entidad, todo un referente. “Somos uno de los clubs de Catalunya con más equipos femeninos”, explica encantada Mari Carmen Torres. Ella es la responsable del área de fútbol femenino desde la temporada 2017-2018. Siempre ha sido una gran deportista y aficionada al fútbol, pero se podría decir que llegó al cargo gracias a su hija. La apuntó a la formación vallesana en 2009, y la dinámica semanal la fue acercando poco a poco a la estructura directiva, presidida por Llorenç Santasusagna.

Bajo su liderazgo, el Sant Cugat femenino ha experimentado una transformación y un crecimiento destacable: ha pasado de 5 a 11 equipos con un total de 180 jugadoras. Todas las categorías quedan cubiertas: alevín, infantil, cadete, juvenil y sénior. Esta evolución se refleja en éxitos deportivos brillantes, como el histórico ascenso del primer equipo a Tercera RFEF por primera vez en su historia y la victoria en el Torneig d’Històrics de 2025 jugada contra el Terrassa FC.


Que el club está en el foco también lo demuestra el hecho de que varias de sus jugadoras han dado el salto a plantillas de élite. Es el caso de Júlia Bartel y Ester Laborde, que han debutado con el primer equipo del FC Barcelona y han sido internacionales con la selección española.

“Es un orgullo ser la capitana del equipo”

Ari Forment tiene 31 años y es todo un referente en el club. Hace ocho años, tras doce en el RCD Espanyol y tres más en el CE Seagull Badalona, decidió volver al Sant Cugat. Juega en el primer equipo y su experiencia y liderazgo la han convertido en la capitana del primer equipo. Ejerce su papel con orgullo desde la grada mientras se recupera de una lesión de ligamento cruzado interno y menisco, una situación inédita para ella, ya que nunca había estado tanto tiempo alejada del terreno de juego. “La lesión es larga, pero tengo paciencia y, con trabajo, podré volver al cien por cien”. Desde el césped o la grada anima, motiva y guía: “la capitana debe estar presente en los momentos difíciles, animar y apoyar a las compañeras a nivel individual y como grupo, y también tiene que transmitir pasión y concentración en entrenamientos y partidos”. Valora profundamente la cohesión del equipo y la atmósfera familiar de un club en el que, además, entrena a un juvenil y que ya es su otra familia.

El espejo del primer equipo

En el Sant Cugat se hace todo lo posible para que el primer equipo femenino se convierta en un referente para las jugadoras de la base. Aunque la coincidencia de horarios lo dificulta, se promueven gestos como invitar a las jugadoras de categorías inferiores a los partidos importantes de las mayores y ofrecerles la oportunidad de salir al campo de su mano.


Son pequeños grandes momentos de inspiración para las más jóvenes, que actualmente disfrutan del auge del fútbol femenino, impulsado por los logros del Barça y de la selección. En este sentido, Torres señala el camino que sigue el club: “el objetivo es consolidar y normalizar la igualdad de condiciones entre los primeros equipos masculino y femenino del Sant Cugat FC.”

“El objetivo es consolidar y normalizar la igualdad de condiciones entre los primeros equipos masculino y femenino del Sant Cugat FC”


Mari Carmen TorresResponsable área fútbol femenino Sant Cugat FC

Goles para la igualdad

Precisamente, desde 2018 se juega el Partit Mixt per la Igualtat, en el que los primeros equipos masculino y femenino se mezclan para formar dos equipos mixtos. Torres la impulsó con motivo del 25-N, Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres, y tuvo tanta repercusión que ya se ha convertido en un clásico del calendario anual. En algunas ediciones participan otros clubes invitados, como el Martinenc o equipos de la Queens League.

Es una cita que viven y disfrutan con gran emoción, la misma con la que hace unos años celebraron el 50 aniversario de la sección de fútbol femenino del club. Bajo la presidencia de Llorenç Santasusagna, se planificó un programa de actos sin precedentes, con once eventos abiertos al público y la participación de algunas de aquellas pioneras. La iniciativa, llamada Fem50, puso de manifiesto el compromiso del Sant Cugat FC con su historia y con la comunidad y recibió el reconocimiento de la Federación Catalana de Fútbol y del Ayuntamiento.


“Es básico enseñar deporte con valores”

 

Se llama Cecilia Cortés pero en el Santcu es Ceci. Tiene 23 años y las ideas muy claras sobre su aportación al fútbol: aunque le encantaba jugar, decidió dejarlo para dar su mejor versión a nivel técnico. Prepara niñas de entre 10 y 14 años, alevines y cadetes que, dice, la respetan como entrenadora porque no tienen ese filtro de género tan presente en la sociedad. Gestiona el vestuario con delicadeza para que la que juega menos minutos se sienta igual de importante que la que juega más, y con el código ético del club en la mano, “es importante enseñar deporte con valores como el respeto, el compañerismo, la disciplina y la colaboración”. Animada por su historia de amor con este deporte, lanza este mensaje a pequeñas aficionadas y sus familias: “que se apunten a un club porque la experiencia será positiva seguro: aprenderán, jugarán y harán amigas.”

El futuro y la deseada ciudad deportiva

Las aspiraciones de la sección femenina de fútbol a corto y medio plazo son ambiciosas. “Queremos llegar a lo más alto”, dice sonriente Mari Carmen Torres, que visualiza el ascenso del primer equipo a Segunda RFEF y confía en que el Juvenil A, que ya había competido en la categoría Preferente, lo consiga de nuevo. Son objetivos que reflejan la apuesta por la formación y el progreso de sus futbolistas.

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Sin embargo, se ven obligados a decir que no a muchas familias que quieren inscribir a sus hijas debido a las limitaciones de espacio de la ZEM Jaume Tubau, donde entrenan los 52 equipos femeninos y masculinos: solo hay un campo de fútbol 11 y otro de fútbol 7. La solución pasa por la construcción de unas instalaciones que den respuesta al crecimiento de la población, que ya ronda los 100.000 habitantes. Es la deseada y reclamada ciudad deportiva de Sant Cugat.



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